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Reportaje:

Dormir en el hospital para ahorrar

Asepeyo planea recortar dos millones de euros evitando los hoteles - Los empleados que viajen pernoctarán y desayunarán en los centros de la mutua

La obsesión por recortar costes a raíz de la crisis se expande como la pólvora entre las empresas. "Si existen habitaciones disponibles y no se interfiere en la actividad, se recomienda en Madrid y Barcelona pernoctar en los hospitales" y "Se desayunará y cenará en el hospital". Son un par de fragmentos de una instrucción interna que Asepeyo, una de las principales mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de España, ha mandado a sus empleados para ahorrar.

"Somos una empresa lo suficientemente solvente como para no tener que hacer ningún Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Nuestra filosofía es que, antes de echar mano de los sueldos, quitemos la grasa que hemos acumulado en otros ejercicios", explica el director de Recursos Humanos de la mutua, Ricard Alfaro. Los sindicatos están encantados.

La cosa funciona así: Asepeyo tiene alrededor de 3.500 empleados esparcidos en 160 centros en toda España, entre centros asistenciales y oficinas. Muchos de ellos -no sólo los 250 directivos- realizan numerosos viajes de trabajo, por reuniones y formación, en las aulas que la mutua posee justo al lado de los dos hospitales propios que tiene, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y en Coslada (Madrid). Tanto trajín origina a la mutua gastos considerables en locomoción, alojamiento y manutención. Qué mejor que aprovechar el comedor y la red de camas que tiene en ambos hospitales para que los empleados se alojen si hay habitaciones libres. Y las hay.

Menor asistencia

"Ya sea por la menor siniestralidad como consecuencia de la crisis o porque las empresas se toman más en serio la prevención de riesgos laborales, la asistencia sanitaria en nuestros hospitales ha bajado un 20% en el último año", argumenta Alfaro.

Pero que no cunda el pánico, que los directivos de Asepeyo no aprovecharán cualquier cama libre para colarse. "Los hospitales funcionamos por plantas. Cuando la cobertura de una planta es inferior al 20%, se cierra y se redistribuyen los pacientes por otros pisos. Los empleados sólo podrán alojarse en una planta que esté cerrada a los pacientes", aclara el directivo de la mutua. Lo de la manutención es más fácil: a una cocina que tenga que preparar comida para 40 médicos y enfermeros, lo mismo le da poner 10 platos más.

"El ahorro es bastante directo porque son servicios que ya tenemos", explica el directivo. Asepeyo, que cerró 2007 -último ejercicio disponible- con beneficios de 400.000 euros e ingresos de más de 1.900 millones, espera reducir los costes en dos millones de euros. Y de éstos, entre el 30% y el 40% gracias a la racionalización de los gastos hoteleros. Existe un plan b para cuando no haya habitaciones disponibles: alojarse en hoteles de tres estrellas salvo que se acuerde alguna excepción, según la circular. Para recortar viajes, la mutua también está intensificando las reuniones por videoconferencia.

El plan de choque tiene dos patas más. La primera es la congelación de la contratación de personal, y la segunda, la amortización de plazas salvo en los puestos asistenciales, que representan la mitad de los 3.500 empleados, para no perjudicar la calidad del servicio. Asepeyo tiene 335.000 empresas asociadas y 2,4 millones de trabajadores afiliados, en el área de accidentes de trabajo; por contingencias comunes asiste a 566.000 empresas y casi dos millones de personas.

"Nos hemos puesto bastante serios también con el tema del personal eventual y hemos puesto en marcha un plan para reducir las suplencias: que todos los centros fraccionen las vacaciones de manera que generen los menores costes posibles en suplencias externas. Una vez más, esto no incluye las coberturas por maternidad", asegura la dirección de la mutua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de abril de 2009