Japón y Rusia encabezan la segunda oleada de planes anticrisis

Tokio duplicará el gasto para el estímulo económico hasta el 4% del PIB

La economía japonesa sigue sin tocar fondo y amenaza con una segunda década perdida, tras la deflación de los últimos años. Rusia se encamina a toda velocidad hacia una recesión que golpea ya a todo el mundo desarrollado. Con ese panorama oscuro como telón de fondo, la resaca del G-20 de Londres dejó ayer a esos dos países en cabeza de la segunda oleada de planes anticrisis: Tokio anunció que duplicará su paquete de estímulo con al menos 10 billones de yenes (unos 75.000 millones de euros); Moscú dedicará tres billones de rublos (casi 67.000 millones de euros) para suavizar un 2009 que se presenta "muy duro", aseguró el primer ministro, Vladímir Putin.

La grave situación que atraviesa la economía japonesa deja preocupantes lecciones para otras grandes economías: la crisis empezó en los años noventa tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, y ni las multimillonarias ayudas a la banca ni las enormes inversiones en infraestructuras para alentar la demanda han podido evitar una peligrosa recaída. Las grandes cifras económicas de Japón son desoladoras, las peores desde la II Guerra Mundial. La producción industrial cae a un ritmo de casi un 40% en lo que va de 2009; las exportaciones retroceden a una velocidad de crucero que supera con creces el 10%; y la economía se contraerá más del 6% este año, según los principales organismos internacionales.

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El Gobierno japonés lanzó el año pasado dos planes de estímulo, equivalentes al 2% del PIB. Ante la falta de reacción de la economía, esos 75.000 millones de euros adicionales suponen elevar el listón de la intervención pública al 4% de la riqueza japonesa.

El ministro de Finanzas, Kaoru Yosano, atribuyó las nuevas medidas "a las necesidades de cooperación internacional", en línea con las demandas de EE UU en el G-20, y al hecho de que la caída de la economía de Japón "es mayor que la de otras grandes naciones". Los detalles del plan se conocerán el viernes, pero el Ejecutivo nipón avanzó que incluirán una mejora de las condiciones para los trabajadores temporales y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas más perjudicadas por la falta de liquidez.

La crisis afecta por igual a la segunda economía del mundo -Japón- y a los países emergentes, empezando por Rusia. Putin explicó que el Ejecutivo ruso ha reaccionado "para evitar el peor de los escenarios", pero admitió que la economía no puede escapar de los efectos negativos de las turbulencias. "Es una ilusión pensar que los problemas no se van a reproducir aquí", dijo el primer ministro en la Duma, la Cámara baja del Parlamento, en la presentación de los Presupuestos.

El paro en Rusia se ha encaramado hasta el 8,5%, la mayor cifra de los últimos cuatro años, y las cuentas públicas prevén un déficit del 7,4% del PIB. El nuevo paquete prevé recortes fiscales y un incremento del gasto público en ayudas a compañías estratégicas del sector de defensa, "incluso a través de inversiones directas en el capital de esas empresas", dijo Putin.

Los problemas van más allá de Rusia, y son incluso más graves en los países de Europa Central y del Este. Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) apunta que estos países deberían plantearse sustituir sus respectivas divisas por el euro -incluso sin entrar formalmente en la Unión Monetaria- para protegerse de los ataques especulativos contra sus monedas, según el Financial Times.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 06 de abril de 2009.

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