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Relevo en el Gobierno andaluz

Zarrías se va con Chaves al Gobierno como secretario de Estado

El viceconsejero, el portavoz y el director del gabinete se trasladan a Madrid

Los Pink Floyd se van a Madrid. Así llamaba el fallecido Alfonso Perales al equipo de personas que trabaja con Manuel Chaves en la Casa Rosa, la sede provisional de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Chaves no quiere perder tiempo en formar equipos en su nueva responsabilidad como vicepresidente del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como hombre fuerte en las relaciones con las comunidades autónomas.

Quiere resultados políticos casi inmediatos de ahí que le haya ofrecido al vicepresidente primero, Gaspar Zarrías, ser el número dos de su departamento al frente de la secretaría de Estado de Cooperación Territorial, aunque aún está por ver si esta denominación se mantendrá en el nuevo organigrama que se está preparando. Zarrías, de 53 años, ha sido la mano derecha de Chaves en la Junta desde 1996, cuando ocupó la Consejería de la Presidencia, desde donde ha controlado todo lo controlable y aún más. Desde hace 13 años es el hombre fuerte del Gobierno andaluz.La marcha de Zarrías de Andalucía, tras la salida de Chaves, estaba cantada, ya que, según diversas fuentes, el también secretario general del PSOE de Jaén no veía a Griñán como relevo de Chaves y prefería a Mar Moreno, secretaria federal de Política Autonómica del PSOE, como sustituta.

Como hombre de equilibrios que es, Chaves quiere evitar a toda costa que en su relevo como presidente haya bandos de vencedores y perdedores, por lo que el fichaje de Zarrías, y movimientos posteriores que se apuntan pero que aún quedan por concretar, se presentan como una solución de pacto interno, aún cuando son bien conocidos los tirones que ha habido en los últimos meses entre Zarrías y el vicesecretario general del PSOE, Luis Pizarro, quien aparece como el claro triunfador de la operación sobre el relevo de Chaves. "En mi partido nadie gana por diez a cero", comentaba un veterano dirigente socialista sobre la visualización del nuevo reparto de poder en Andalucía.

La salida de Zarrías no será la única. El todavía presidente de la Junta también va a contar en su nueva etapa como vicepresidente de Zapatero con Juan Antonio Cortecero, viceconsejero de la Presidencia, el hombre de los papeles y de la coordinación de la Casa Rosa; con el portavoz del Gobierno andaluz, Enrique Cervera; el director general de la Presidencia y hermano del anterior, José Manuel Cervera; y la jefa de su oficina, con la que trabaja desde su etapa en el Ministerio de Trabajo, Priscila de Domingo.

Estas personas han formado parte en los últimos años del equipo con el que despachaba a diario Manuel Chaves y con el que tiene plena confianza. Hoy Chaves presidirá su última reunión del Consejo de Gobierno, tras casi 19 años al frente de la Junta de Andalucía.

Una vez que Zapatero comunique los cambios, Chaves presentará su renuncia y tomará posesión mañana miércoles. Hoy tiene previsto comparecer en una conferencia de prensa.

Su sustituto al frente de la Junta, José Antonio Griñán, estuvo gran parte del día de ayer en su despacho con sus colaboradores más cercanos como su vicesonsejera de Economía y Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, muñidora del acuerdo sobre la deuda histórica con el Ejecutivo central, y el secretario de Economía, Antonio Ávila, al que quiere cerca de él, en la Casa Rosa, en su nueva misión, según algunas fuentes.

Griñán va a tener manos libres, como las tuvo Chaves, para hacer un nuevo Gobierno, en el que por el momento son más las especulaciones que las certezas. En el primer grupo los socialistas cavilaban con la posible entrada en el Ejecutivo autonómico de Luis Pizarro.

Griñán no será un presidente de la Junta de transición sino de futuro, es decir, que será el próximo candidato socialista en las elecciones autonómicas de 2012. En este mensaje insistían ayer todos los dirigentes del PSOE con responsabilidad orgánica o institucional, después de la experiencia que han vivido en el primer año de legislatura.

Desde el mismo instante en el que Manuel Chaves ganó sus sextas elecciones en marzo pasado, se abrieron las especulaciones en el PSOE de cuándo se produciría su relevo al sumar 22 años como presidente de los 30 que su partido acumulará en el poder en 2012. Y ahora creen que no despejar esa incógnita sería un "error suicida", con un Partido Popular que les está pisando los talones en las encuestas.

En el PSOE era un secreto a voces que la sustitución de Chaves se viviría en esta legislatura, pero muy pocos sabían ni que se iba a producir ahora ni la vía elegida: por su incorporación al Gobierno de Rodríguez Zapatero al frente de una vicepresidencia encargada de las comunidades autónomas. El pacto entre Zapatero y Chaves ha acallado cualquier disonancia interna respecto al candidato elegido por el todavía presidente andaluz para sustituirlo, su amigo y vicepresidente económico, José Antonio Griñán. Nadie en el PSOE, ni siquiera bajo la confortabilidad que da el anonimato, cuestiona la "valía", "solidez" y "preparación" de Griñán para ser el cuarto presidente de la Junta tras Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla y Manuel Chaves, más aún en un momento económico trágico como el actual. La idea más extendida es que se ha preferido a un dirigente que da tranquilidad, frente a otras apuestas, como la de Mar Moreno, secretaria federal de Política Autonómica del PSOE, que puede ser más novedosa pero genera más zozobra.

Dicho esto, son muchos los que ven como un "problema" la edad que exhibe en su carné de identidad Griñán, que en junio cumplirá 63 años y aunque, a día de hoy, trabajarán juntos para consolidar al nuevo presidente andaluz, será en 2012 cuando se comprobará si de verdad Griñán ha cuajado como referente del PSOE andaluz.

Hasta la elección de Griñán, en un plazo máximo de 15 días a partir de la publicación de la dimisión de Chaves en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, el vicepresidente primero, Gaspar Zarrías, ocupará de manera interina la presidencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de abril de 2009