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Entrevista:LUIS CASTELLS ARTECHE | Catedrático de Historia Contemporánea de la UPV

"Los vascos han vivido cómodos en España"

El catedrático Luis Castells Arteche ha coordinado el libro La autonomía vasca en la España contemporánea (1808-2008), que acaba de aparecer en las librerías. Se trata de la última producción canalizada a través del Instituto de Historia Social Valentín de Foronda, creado en Vitoria hace trece años, cuyo actividad investigadora se centra ahora, entre otras actividades, en los procesos de construcción nacional. En esta tarea ha trabajado un grupo de catedráticos e investigadores de la UPV y del propio Instituto, con subvenciones tanto del Gobierno vasco como del ministerio.

Pregunta. Han intervenido diez especialistas en la descripción de 200 años de la historia última de nuestro país, un proyecto ambicioso.

"La idea de un país vasco en permanente conflicto con España no es real"

"El Estatuto supone alcanzar un anhelo planteado de distintas formas en 200 años"

Respuesta. Se trata de una reflexión colectiva sobre el sentimiento de peculiaridad -primero fue el régimen foral, luego el Concierto Económico y ahora la autonomía- que el País Vasco ha tenido en esta época contemporánea, así como sobre la forma en que ha ido encajando ese sentimiento de peculiaridad dentro de España. Es un libro riguroso, coral y colectivo de especialistas sobre los distintos periodos, pero realizado con ánimo divulgativo y ameno para que sea accesible a un público amplio.

P. En su introducción señala la necesidad que tienen los nacionalismos de crear mitos y estereotipos históricos para fundamentar la idea de nación. ¿Han pretendido desmontarlos o aclararlos?

R. Los historiadores debemos contraponer el rigor histórico a los mitos. Este libro, no sólo se queda ahí, sino que choca con interpretaciones que se suelen hacer de la historia del País Vasco desde formulaciones del presente o desde preocupaciones actuales, como sería, por ejemplo, el describirla en permanente conflicto con España. Frente al mito de que el vasco ha sido históricamente un pueblo con conciencia de identidad, planteamos cómo se han ido construyendo de una forma diversa y plural las preocupaciones de los vascos a lo largo de estos dos siglos y cómo se ha solventado el problema del encaje de las provincias vascas en España, que no ha sido una historia conflictiva.

P. ¿Es entonces un mito la existencia de un "conflicto" nunca resuelto con España?

R. Una lectura ecuánime del libro demuestra que la idea de un País Vasco en permanente conflicto con España no se atiene a la realidad. Para empezar, la hegemonía nacionalista es muy reciente, data de la reciente instauración de la democracia, y aunque en el pasado haya habido tensiones, ello no suponía que los vascos sintieran España como algo externo o ajeno. La aportación del libro consiste en exponer la comodidad de los vascos a la hora de sentirse dentro de la nación española. Otro tema era resolver cómo se integra en el sistema legal del Estado la especificidad vasca. Se trata de un debate que ha generado tensión, pero no que los vascos no se sintieran identificados con la nación española.

P. El sentimiento antiespañolista se ha extendido hoy en amplios sectores nacionalistas.

R. El nacionalismo de principios del XX era dialogante y hasta en la Segunda República mantuvo sus cauces de negociación con el Estado. Fue el franquismo el que contribuyó sobre todo a la extensión del sentimiento antiespañol. El delirio de ETA de que Euskadi es un país colonizado se debe a la política del franquismo, que fortalece ese sentimiento que aparecerá con toda su intensidad en la democracia.

P. El Estatuto de Gernika no ha acabado de cerrar el problema del encaje del País Vasco en España. ¿Qué lectura hacen del proyecto soberanista que lideró Ibarretxe?

R. El Estatuto supone haber alcanzado un anhelo planteado con discursos distintos y fórmulas diferentes durante 200 años. Es un logro importantísimo que debería ser un punto de encuentro entre los vascos, un elemento de convivencia. Pero para el nacionalismo supone poner el contador a cero, la consecución de la primera etapa. Aquí hay un problema de lealtad constitucional provocado por esa doble alma del nacionalismo, la autonomista y la independentista.

P. ¿Ese giro soberanista ha deteriorado la convivencia?

R. Lo que el libro viene a reflejar es la naturalidad con la que los vascos hemos vivido con España mayoritariamente. No solamente desde el punto de vista institucional, sino desde el punto de vista de la convivencia, de la forma de vivir, sentir e identificarse con las cosas. Los vascos, en general, han vivido con comodidad en la idea de que estamos en España. Eso comienza a quebrarse con la aparición de Sabino Arana, que inicia un proceso de afirmación identitaria sobre la negación del "otro", de España.

P. ¿La violencia de ETA ha radicalizado al nacionalismo?

R. La tradición del PNV ha sido buscar el entendimiento con cierta lealtad hacia el Gobierno [central] y eso se ha fracturado. ETA también ha ahondado en la deslegitimación de las instituciones democráticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 2009