Japón activa su plan antimisiles contra Corea del Norte

Moscú pide al régimen de Kim Jong-il que se abstenga de lanzar un cohete

Japón no quiere correr ningún riesgo ante el previsto lanzamiento por Corea del Norte de un cohete, que sobrevolará su territorio, a principios de abril. El ministro de Defensa, Yasukazu Hamada, ha dado orden al Ejército para que esté listo para destruir cualquier resto que pudiera caer en suelo japonés si el disparo tiene algún problema.

Pyongyang ha dicho que va a colocar en órbita un satélite de comunicaciones, pero Estados Unidos y sus aliados creen que, en realidad, se dispone a ensayar un misil Taepodong-2, de largo alcance (más de 6.500 kilómetros), capaz de llegar a Alaska. Tanto Japón como Estados Unidos tienen previsto enviar buques de guerra a la zona, dotados con misiles mar-aire Aegis.

La negociación para desmantelar el programa nuclear está paralizada

"He dado órdenes para que todo esté listo para destruir cualquier objeto que pueda caer sobre Japón, debido a un accidente relacionado con objetos volantes norcoreanos", dijo ayer Hamada en Tokio, tras una reunión del Consejo de Seguridad nacional, informa Reuters. Se trata de la primera vez que Japón, país oficialmente pacifista desde el fin de la II Guerra Mundial, toma una medida de este tipo desde la reforma de 2005 de la Ley de las Fuerzas de Autodefensa.

Corea del Norte avisó a distintos organismos internacionales de que la trayectoria prevista pasa por encima de Japón, mientras que los aceleradores de la nave deben caer en los mares al Este y el Oeste del archipiélago. Pyongyang ha advertido que cualquier intento de interceptar o destruir el cohete sería considerado "un acto de guerra". Tokio ha asegurado que no planea disparar sobre éste salvo que suponga una amenaza directa.

El lanzamiento, previsto entre el 4 y el 8 de abril, ha elevado la tensión en Asia nororiental, y Hamada volvió a pedir al régimen de Kim Jong-il que anule el lanzamiento. Rusia se pronunció en el mismo sentido, y solicitó la reanudación del diálogo con Pyongyang. El pasado miércoles, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, advirtió a Occidente de que no tome ninguna decisión apresurada.

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Las negociaciones a seis bandas -en las que además de Estados Unidos y Corea del Norte, participan Corea del Sur, China, Rusia y Japón- para poner fin al programa nuclear norcoreano están paralizadas desde diciembre pasado, debido a discrepancias sobre cómo verificar que el régimen de Kim Jong-il está desmantelando sus centrales atómicas.

Tokio, Washington y Seúl han advertido de que el lanzamiento viola las resoluciones de la ONU impuestas anteriormente a Pyongyang por pruebas de armamento, y Washington ha amenazado con llevar la cuestión al Consejo de Seguridad. Corea del Norte ha replicado que cualquier acción punitiva de la ONU sería considerada un "acto hostil".

Una prueba exitosa daría un impulso a la imagen de Kim Jong-il, cuya enfermedad, el año pasado, provocó dudas sobre su posición en el poder. Según Dennis Blair, responsable de inteligencia en el Consejo de Seguridad Nacional de EE UU, Corea del Norte pretende mostrar que tiene la tecnología para lanzar un misil balístico intercontinental. En 1998, disparó, por encima de Japón, un misil Taepodong-1, que tiene un alcance de 2.500 kilómetros.

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