El cribado evitaría el 20% de mortalidad por cáncer de próstata

Medir los niveles de PSA (antígeno prostático específico) de forma sistemática a todos los varones de 50 a 70 años reduciría un 20% la mortalidad por cáncer de próstata, afirma Antonio Berenguer, jefe de servicio del hospital de Madrid San Chinarro y coordinador de un estudio europeo cuyos resultados aparecen en el último número de The New England Journal of Medicine (NEJM). Ahora bien, el cribado poblacional también supone un 50% de sobrediagnósticos (falsos positivos) que puede derivar en pruebas y tratamientos innecesarios.

En el estudio europeo, el mayor del mundo hasta el momento, han participado más de 180.000 hombres mayores de 50 años. Sus resultados contrastan con los de otro estudio que también publica NEJM realizado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos con 76.000 varones. Concluye que hay las mismas muertes por este tipo de cáncer entre quienes se realizan la prueba y quienes no lo hacen.

Polémica abierta

Con los datos en la mano, los responsables de ambos trabajos no se posicionan a la hora de zanjar la polémica sobre la eficacia del cribado poblacional de cáncer de próstata en hombres, igual que se hace con el cáncer de mama en mujeres mayores de 50 años. Ningún país europeo lo aplica porque no está claro que aumente la supervivencia, explica Josep María Borrás, responsable del Plan Director de Oncología de la Generalitat de Cataluña. Añade que la sanidad pública lleva tiempo esperando los resultados de estos dos estudios, pero aún no dejan claro el balance entre riesgos y beneficios. "Hay que revisarlos, ver por qué son divergentes y valorar el riesgo del sobrediagnóstico".

La práctica de la PSA cuando no hay síntomas de sospecha ha sido criticada "por su alta sensibilidad y su poca especifidad", según Berenguer. Un 75% de las biopsias que se practican acaban siendo innecesarias. Los científicos buscan marcadores más precisos, porque detectar la enfermedad antes reduce el riesgo de metástasis. El sobrediagnóstico también lleva a aplicar tratamientos muy agresivos sobre tumores de evolución muy lenta que aparecen a edad avanzada (un 30% de los casos). Muchos acaban muriendo por otras causas. Los efectos secundarios del tratamiento empeoran la calidad de vida durante la vejez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 23 de marzo de 2009.

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