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Reportaje:

Los números pendientes de Delphi

La fábrica se empieza a desmantelar con 1.388 empleados todavía por recolocar

El último anuncio lo conocían esta misma semana. Gadir Solar necesita 30 trabajadores: nueve especialistas en manejo de cristal, cinco para trabajos manuales, 14 operadores y dos técnicos. Entre el colectivo de ex empleados de la fábrica de Delphi de Puerto Real (Cádiz), cerrada el 1 de agosto de 2007, se presentarán 90 aspirantes. Tres por cada puesto.

Así funciona siempre, cada vez que aparece una empresa buscando sus perfiles. 1.388 antiguos trabajadores de esta factoría, de un total de 1.800, todavía no han encontrado empleo. Siguen formándose a la espera de nuevas posibilidades como la que ha ofrecido Gadir Solar. En abril ya saben de otra paradójica oferta. 45 de ellos serán contratados para desmontar la maquinaria de su fábrica. La que les dio trabajo a muchos durante 20 años.

"No vamos a dejar tirado a nadie", promete Manuel Chaves

El desmontaje para su venta de las máquinas de Delphi es parte del proceso concursal en el que sigue inmersa la fábrica de Puerto Real. La compañía cerró y obligó a las Administraciones, fundamentalmente a la Junta de Andalucía, a buscar salida a tantas familias que se quedaban desamparadas. Eran otros tiempos, previos a la crisis. Si el cierre hubiese llegado ahora, en plena debacle económica, sindicatos y responsables públicos admiten que habría habido muchas más dificultades para atender las necesidades de estos empleados como finalmente se ha hecho. Un ambicioso plan de formación acogió a toda la plantilla, salvo a algunos afortunados, sobre todo, mandos superiores e ingenieros, que encontraron rápidamente trabajo en otras empresas.

La gran masa de Delphi tuvo que volver a clase, con prestaciones por desempleo, becas por asistencia y un amplio proceso formativo, cuya nueva y última fase prevista empezó en febrero y acaba el 31 de julio, cuando se cumplan dos años exactos del cierre de la fábrica. Ahora la formación es semipresencial. Los alumnos sólo tienen que acudir una vez a la semana para recibir tutorías personalizadas. Las lecciones están acreditadas por la Universidad de Cádiz. Incluso los que no aprueben recibirán un diploma de asistencia. Hay cursos de mantenimiento para universitarios, módulos de organización empresarial y contabilidad para administrativos y nociones de inglés, soldadura, aeronáutica y energía solar térmica y fotovoltaica para la mayoría de operarios.

Algunos ya están dando clases específicas. 90 aspirantes están recibiendo formación para incorporarse a la aeronáutica SK-10. Al igual que Gadir Solar, esta compañía ofrece 30 puestos. En el horizonte a medio plazo hay buenas perspectivas, con la llegada de empresas aeronáuticas, informáticas y de energías renovables como Alestis, Sadiel, Terrasun o la mencionada Gadir Biodiesel. El anuncio es que crearán muchos más puestos que los que todavía esperan ocupar los ex trabajadores de Delphi. La Junta reconoce que el ritmo de llegada de empresas no es el deseado. La crisis económica ha afectado a las previsiones de recolocación de los operarios. La fecha del 31 de julio genera incertidumbre sobre lo que sucederá más allá. Muchos se preguntan cuánto tiempo se pondrán mantener los cursos formativos y las prestaciones por desempleo para todos estos trabajadores.

"La hoja de ruta tiene problemas pero el convenio se mantiene", dijo el presidente de la Junta, Manuel Chaves, recientemente en un acto de Puerto Real. Sus palabras sonaron ya conocidas. "No vamos a dejar tirado a nadie", se citó a sí mismo recordando las palabras que pronunció a esos trabajadores hace dos años. Los sindicatos reconocen preocupación pero también admiten que, de momento, la Junta ha cumplido todos sus compromisos con los afectados por el cierre de Delphi.

Encierro de trabajadores eventuales

Cumplirán tres semanas de encierro. Un colectivo que se autodefine como ex trabajadores eventuales de Delphi ocupa la sede de los sindicatos en Cádiz, cuya fachada han decorado con pancartas y un gran muñeco con un mono de operario que suelen dejar colgado frente a la puerta. Esos operarios y esas pancartas persiguen a los responsables de Empleo de la Junta en cada una de sus convocatorias en Cádiz. Exigen el mismo trato que el resto de la plantilla: cursos formativos, prestaciones por desempleo y prejubilaciones o garantía de recolocación.

Fue costumbre de la fábrica hacerse con una serie de empleados temporales para trabajos puntuales, que mantuvieron contactos continuos con la compañía. De ahí que el colectivo exigiera sumarse a los planes previstos para todos los operarios fijos. Empleo reconoce la existencia de 209 trabajadores eventuales de Delphi, que fueron acogidos al plan de formación. Sólo 161 de ellos, según la Junta, están yendo a formarse. El resto rechazó los cursos al haber encontrado otro empleo.

Los eventuales decidieron encerrarse para conseguir de la Junta un compromiso por escrito de que serán tratados igual. Empleo aceptó reunirse con ellos pero ese encuentro no ha hecho más que distanciar y radicalizar posturas. "No son Delphi. Muchos de ellos no tenían vinculación con la empresa meses antes del cierre. Dicen ser discriminados y no hay discriminación. Lo garantizo. Es más, en la lista hay alguna inclusión indebida", asegura el consejero de Empleo, Antonio Fernández.

Los eventuales tienen el apoyo del PP, de ahí que la Junta crea que se trata de un conflicto politizado. Sus manifestaciones se han ido radicalizando. Además del encierro, se han manifestado y concentrado frente a sedes del Gobierno andaluz y protestan en los actos a los que asisten los representantes de Empleo. La última propuesta de la Junta ha sido ofrecerles trabajos temporales. 42 de los 45 puestos previstos para desmontar las máquinas de Delphi serán para ellos. "Les hemos ofrecido lo que más necesitan: trabajo", se justifica el delegado de Empleo, Juan Bouza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de marzo de 2009

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