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Reportaje:

Cantar para sentirse libre

Un grupo de mujeres iraníes, que en su país sólo pueden interpretar ante un público femenino, actúa en España por primera vez

Mehrbanu aprendió desde los ocho años a dar vida con su voz a la música tradicional persa. Ahora tiene 29 y una voz asombrosa, moldeada con ayuda de los maestros de Irán, su país. Pero allí no es libre para cantar. Sobre el escenario, en Madrid, la sala abarrotada para verlas, sabe que la escuchan muchos hombres. Y se siente libre. En Irán nunca ha podido actuar delante de ellos.

"No hemos tocado juntas en nuestro país", cuenta Parichehr, de 30 años, compositora y virtuosa del qanún, instrumento tradicional persa. Para el público se cubrirá la cabeza con un pañuelo y vestirá al modo tradicional, para acompañar la música. Pero durante los ensayos, mientras desliza sus dedos con destreza sobre las cuerdas del instrumento, todavía viste informal, pantalones y camiseta ajustados, y recoge sus rizos en una coleta. "Allí sólo podríamos hacerlo delante de un público femenino". Así que decidieron viajar.

"No podemos cambiar las cosas, pero podemos actuar", aseguran

Son siete mujeres, todas muy jóvenes, que hace un año se juntaron para formar el grupo Mehr, que significa amor en persa. Llegaron ayer a Madrid desde Milán, con sólo tres horas de sueño tras su concierto de la noche anterior, pero aguantaron la prueba de sonido a base de café y ganas. Están de gira para celebrar el Noruz, el año nuevo persa, que empieza con el equinoccio de primavera.

Los nombres de sus instrumentos, tombak, kamnché, tar, ya evocan pasajes de las Mil y una noches. Cuando todos están listos, Mehrbanu entona unas notas. Y se crea la magia. Viaja hasta aquí para poder cantar, y su voz la transporta allá. Para sus temas eligen poemas clásicos sufíes que hablan de la naturaleza y del amor. Pero la elección tampoco es libre. Si la letra contiene alguna referencia inadecuada, como la palabra "vino", serán censurados. Aunque sean poemas más antiguos que la actual República de Irán.

Son mujeres valientes. Se sienten parte de una nueva generación. Y han decidido dedicarse a la música, pese a las dificultades. "Tu país es como tu madre", explica Parichehr, "pero a mí me gusta tocar en el extranjero". Han recorrido Italia, Alemania y Holanda, y ayer visitaron España por primera vez. El escenario del salón de actos del colegio Calasancio se cubrió de alfombras persas. "Es una ocasión especial", cuenta Ahmad Taheri, director de la Asociación Intercultural Hispano-Persa Persépolis, "la primera vez que actúa en España un grupo iraní formado por mujeres". El concierto es un éxito. Es fácil dejarse arrastrar por la suave melodía oriental.

"Cantar en un escenario así me hace sentir libre", explica Mehrbanu en persa, con una sonrisa sencilla, amable pese al cansancio y los nervios. "Me permite expresar mis sentimientos". Su esperanza es poder cantar algún día en su país. De vuelta a Teherán planean organizar un concierto, aunque sea sólo ante mujeres. No queda más remedio.

Todas han pasado por el Conservatorio de Teherán o la Universidad de Música y Artes. Han aprendido de grandes maestros, hombres y mujeres. Ahora dan clases y participan en diversas orquestas. Pero este proyecto, el del grupo Mehr, es especial.

De momento, no han tenido problemas al regresar a Irán. Aunque cada entrevista es una nueva incertidumbre. "No tenemos miedo", aseguran, "porque creemos en nuestro trabajo. No podemos cambiar las cosas, pero podemos cantar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de marzo de 2009