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Análisis:EL ACENTO

No se corten, señorías

L os magistrados de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional Ángela Murillo, Carmen Paloma González y Juan Francisco Martel han llegado a la conclusión, y así lo han plasmado en un auto, que decir que José Luis Rodríguez Zapatero es "cómplice de ETA", "prepara los comunicados" de la banda, y "permite y fomenta" su chantaje, no es delito. Así que la sala absuelve al ex presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, de injurias contra altos cargos del Gobierno y contra el presidente. Si lo llego a saber, dirá Alcaraz, habría añadido que era el mismo Zapatero el que apretaba el gatillo para matar a las víctimas de ETA, o que preparaba los coches bomba. Ya puestos...

Pero del chusco disparate pasamos a algo más grave cuando se lee la argumentación de tan ilustres magistrados. Tras vergonzantemente argüir como leguleyos que "no se está poniendo en entredicho al Gobierno", sino que esas acusaciones sólo "tienen la intención de incidir en su presidente como jefe del Gobierno", redondean la faena justificando "la crítica" de Alcaraz, porque se dirigía a "manifestar su desazón, su malestar, su indignación y la injusticia que suponían para la memoria de los afectados las decisiones políticas adoptadas por el presidente".

E s lícito concluir que estos tres jueces creen que tienen algo que decir sobre decisiones políticas del Gobierno? ¿Consideran, de verdad, que a alguien le importan sus opiniones políticas y deben plasmarlas en autos? ¿Creen que es decente trasladar sus presupuestos ideológicos, o quizá partidistas, a una sentencia de la Audiencia Nacional? ¿Podrán los ciudadanos decir que el auto es deplorable, vergonzoso e insultante para todo un Gobierno y para millones de españoles que creyeron de buena fe en la necesidad de entablar un proceso de negociación con ETA, como lo hicieron, por otra parte, todos los Gobiernos de la democracia? ¿Tienen derecho esos mismos ciudadanos a reír a carcajadas cuando oyen acusar al juez Garzón de hacer política con sus autos? Perdonen sus señorías a estos ciudadanos airados. Sólo querían "manifestar su desazón, su malestar, su indignación y la injusticia que suponían para la memoria de los afectados" las consideraciones políticas -otra cosa no son- de su penoso auto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de marzo de 2009