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Los escándalos de corrupción vinculados al PP

Rajoy se inclina por no reabrir su investigación pese al malestar

La mayoría de los dirigentes cercanos a Mariano Rajoy consultados ayer coincidían en el análisis: a nadie le gusta la manera en la que Esperanza Aguirre va a dar carpetazo a la comisión del espionaje, sin escuchar siquiera a los dos compañeros y miembros de la dirección del PP espiados, Alfredo Prada y Manuel Cobo, pero nadie cree que el líder vaya a tomar medidas drásticas como reabrir la comisión interna.

Públicamente, Dolores de Cospedal no lo ha descartado y ha pedido que se sepa "la verdad". La versión oficial es que se esperará a ver las conclusiones que se aprueban en la Asamblea de Madrid, pero en privado ya se difunde la idea de que, aunque Rajoy se lo está pensando, finalmente, no pasará nada.

Algunos de estos dirigentes, hace pocas semanas, pensaban que la victoria del PP en las gallegas reforzaría al líder, quien podría así pensar en forzar decisiones drásticas para aclarar el espionaje. Sin embargo, ahora sostienen que este momento en el que Rajoy está buscando un poco de calma interna para enfrentarse a la campaña de las elecciones europeas, no se puede recrudecer la guerra, ya muy evidente, entre el líder y la presidenta madrileña.

"No me disgusta"

De hecho, la propia Cospedal, en conversación informal con periodistas, dejó claro cuál era el ambiente en la dirección al conocer la noticia del carpetazo a la comisión. "No me disgusta" que se cierre, llegó a decir, aunque después, cuando se dio cuenta de que había ido demasiado lejos, corrigió: "No me gusta ni me disgusta, no voy a hacer juicios de valor".

Al menos cuatro miembros de la dirección aseguraron ayer a EL PAÍS que, aunque la decisión no está tomada, lo más probable es que no se reabra la comisión interna que dirigió la propia Cospedal y, esa sí, interrogó tanto a los supuestos jefes de los espías -Aguirre y Francisco Granados- como a los espiados -Cobo, Prada e Ignacio González, víctima de otro seguimiento distinto-.

Los marianistas creen que, a la vista de que Aguirre no piensa aclarar el espionaje, sólo queda confiar en que sea la fiscalía, o el juez, quienes hagan pruebas caligráficas y confirmen que quien espió es, entre otros, José Manuel Pinto, el agente identificado por las pruebas caligráficas presentadas por EL PAÍS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de marzo de 2009