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COLUMNA

La era conceptual

Ahora que los responsables institucionales de la economía de los países industriales se reúnen para buscar soluciones a la crisis saludamos con alborozo la llegada de un libro innovador. Daniel Pink, en su A whole new mind (Una nueva mente), desestructura los últimos 150 años como si se tratarse de un drama en cuatro actos. El primero, corresponde a la era de la agricultura, dominada por la sociedad de granjeros; la segunda fue la era industrial, impulsada por fábricas colosales y eficientes cadenas de montajes; el tercer acto, la era de la información, en la que la producción en masa se difumina y la información y el conocimiento alimentan las economías del mundo desarrollado. Y finalmente, se alza el telón de la era conceptual, en la que los protagonistas son los creadores y el empático, los hacedores de sentido.

En esta nueva época los protagonistas son el creador y el empático, los hacedores de sentido

Las gráficas de esta secuencia podrían ir desde aquellas imágenes de una economía levantada sobre las espaldas de la gente a una economía levantada por cerebros izquierdos de la gente; emergiendo, a continuación, una nueva economía construida sobre los cerebros derechos.

Pink estudia la organización del cerebro y analiza que partes del mismo son utilizadas. Llama la atención que un cerebro medio está formado por unos cien mil millones de células, cada una de las cuales se conecta y comunica con diez mil de sus iguales, lo que hace una red de mil billones de conexiones. Si el cerebro lo dividimos en dos regiones, observaremos que son desiguales. Se decía que el lado izquierdo era crucial (porque en el mismo está situado el corazón) y el lado derecho subsidiario. Dicho de otra forma, el lado izquierdo representaba lo racional, lo analítico y lo lógico; en tanto el hemisferio derecho era mudo, no lineal e instintivo. De esta manera, la teoría alimentó la idea de que el lado izquierdo era el que sustentaba lo esencial. Sin embargo, poco a poco, nuevos investigadores han ido afirmando que el lado derecho no era inferior al izquierdo, sino que tenia otras características.

Lo cierto es que los dos hemisferios del cerebro no funcionan como conmutadores, sino que cumplen funciones complementarias y suplementarias. El trabajo de Pink, basado en estudios médicos, nos permite clasificar cuatro diferencias:

a) El hemisferio izquierdo controla el lado derecho del cuerpo; el hemisferio derecho controla el lado izquierdo. Por eso, dando por supuesto que el 80% de la población es diestra, el lenguaje y el juego, por ejemplo, caen en el lado izquierdo

b) El hemisferio izquierdo es secuencial y el derecho es simultáneo; de esta forma, en el lado izquierdo se acumulan las series de acontecimientos, comportamientos y el control de las conductas; en tanto que en el derecho, no se transita linealmente, sino que se interpretan las cosas al mismo tiempo, de manera simultánea. Por eso, en el hemisferio derecho se interpreta y se dota de ventajas comparativas

c) El hemisferio izquierdo se especializa en el texto, el derecho en el contexto. Esto significa que el lado izquierdo se encarga del "qué se dice"; y el derecho, del "cómo se dice".

d) El hemisferio izquierdo analiza los detalles, el derecho sintetiza la imagen global. De esta manera, el primero trabaja en el análisis de la información y el segundo se especializa en la síntesis al juntar los elementos aislados y poder percibirlos como un todo.

Estas aportaciones son muy interesantes en el plano económico. Revelan nuevas estrategias en lo tocante a los pensamientos de enfoque. En la era de la información predominaban formas de pensar sustentadas en las características del hemisferio izquierdo del cerebro; esto es, secuenciales, lineales, funcionales, textuales y analíticas. Ahora, en la nueva era conceptual, prevalecerán aspectos tales como la simultaneidad, metafóricos, estéticos, contextuales y sintéticos.

Espero que los responsables de las economías traten de encajar ambas partes del cerebro y no mantenerlas en posiciones reduccionistas y binarias. Ni una parte debe dominar a otra ni viceversa. La mayoría, hasta hace poco tiempo, se había inclinado por el hemisferio izquierdo al que Pink denomina "el conductor", dejando al derecho como "pasajero". Sin embargo, ante situaciones de crisis ¡que mejor que utilizar ambos hemisferios y salir pronto de la misma!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de marzo de 2009