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Washington invita a Irán a hablar de Afganistán

Afganistán fue el otro gran asunto de debate en el estreno europeo de Hillary Clinton, con todos los aliados pendientes, y contribuyendo, a la prometida revisión estratégica que para el país asiático ultima Washington. En los nuevos planes de estabilización juega un papel destacado la participación regional, sin excluir a ningún vecino. Lo que da entrada en escena a Irán, fronterizo con Afganistán. A falta de detalles, la idea de los aliados es celebrar el próximo día 31, quizá en Holanda, una magna conferencia con presencia de Irán.

"Si esa reunión sale adelante, Irán será invitado como vecino de Afganistán", aseguró Clinton, que presentó la reunión "como un intento de implicar a todas las partes interesadas". Ella aludió a un amplio abanico de invitados, pero lo más intrigante es la posibilidad de ver sentados por primera vez a la misma mesa a los jefes de la diplomacia de Estados Unidos e Irán, que rompieron relaciones tras la Revolución Islámica de 1979.

La secretaria de Estado ha recordado ahora que Washington y Teherán ya colaboraron en 2001 al inicio de la campaña de EE UU contra el régimen talibán, que brindó refugio a Osama bin Laden y Al Qaeda antes del 11-S. La potencial apertura de Washington hacia Teherán no distrae a Clinton de lo que considera una auténtica amenaza: un Irán nuclearizado. "Queremos evitar que se hagan con el arma nuclear que, dados los misiles que están probando, podría alcanzar a Europa y a los vecinos árabes", dijo.

En ese escenario entra de lleno Rusia, con cuyo ministro de Exteriores, Serguéi Lávrov, Clinton se entrevista hoy en Ginebra. "Vamos a plantear a Rusia la cuestión de sus negociaciones con Irán para venderles misiles de largo alcance que son una amenaza para Rusia, Europa y sus vecinos". Es la razón que justifica el escudo antimisiles que critica Moscú. Clinton avaló ayer el escudo: "Europa tiene derecho a defenderse de las amenazas del siglo XXI, que son más los regímenes y las redes terroristas que los Estados vecinos. Se lo voy decir a Lávrov".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de marzo de 2009