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Las cajas se unen para vender sus pisos y reducir el riesgo

23 entidades agrupan 'ladrillo' valorado en 3.000 millones

Las cajas de ahorros no saben gestionar pisos ni el suelo. Tampoco son expertas en venderlos y, en una crisis como ésta, pueden acabar como verdaderas inmobiliarias. Para evitar esta situación tan agobiante, que ya se produjo en la crisis de 1993, las cajas se han organizado.

Ayer presentaron una sociedad a la que aportarán activos inmobiliarios con el fin de reducir parte de los riesgos del balance. Los activos serán promociones terminadas, sin acabar, suelo urbano, rústico, viviendas de particulares, hoteles y oficinas.

La sociedad, que se denomina Ahorro Corporación Soluciones Inmobiliarias (ACSI), cuenta ya con activos procedentes de 23 cajas por un valor global de 3.000 millones. Están invitadas a participar todas las cajas menos La Caixa y Caja Madrid. En Ahorro Corporación se estima que podrían venderse, a través de las oficinas de las cajas, "con descuentos del 25% sobre mercado".

Según Ahorro Corporación esta sociedad es "todo lo contrario a un banco malo. Los activos que entren en ACSI serán tasados por Tinsa, y vueltos a analizar por expertos propios. Sólo entrará lo que tenga buena calidad porque las cajas accionistas tienen que admitirlos. No dejarán que entre basura", afirma Luis Sánchez Guerra, subdirector general de Ahorro Corporación Financiera. Los compradores serán inversores institucionales, españoles y extranjeros.

El procedimiento es el siguiente: una caja cede una promoción, valorada en 10 millones, y recibirá capital (en forma de acciones de ACSI) por dos y deuda por ocho. La entidad, en lugar de activo inmobiliario, tiene acciones y deuda. Aunque seguirá figurando en su balance como una participación inmobiliaria, consumirá menos capital. Es decir, se liberan parte de los recursos propios con los que podrá dar más créditos.

En el caso de activos morosos, la entidad que los ceda recibirá menos dinero de lo que vale su crédito, por lo que deberá asumir parte como fallido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de marzo de 2009