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Tres 'alunizajes' en 24 horas con un Volvo rojo

Unos encapuchados atracan oficinas de Ibercaja, con clientes dentro, en Carabanchel, Montecarmelo y Alcorcón

Los aluniceros están que no paran. En 24 horas han asaltado tres sucursales bancarias de la misma entidad. Y les ha salido bastante bien: como mínimo han robado 11.900 euros de dos de las oficinas (no ha trascendido la cantidad sustraída en una de ellas).

La Jefatura Superior de Policía no asegura que se trate de la misma banda, pero tampoco lo descarta. Y es que la similitud entre los tres atracos salta a la vista: entidades de Ibercaja, robadas por el método del alunizaje mientras estaban abiertas, con clientes dentro, y un coche Volvo de color rojo involucrado en los tres casos.

A este tipo de ladrones, famosos ya en Madrid por estrellar un vehículo en el cristal del establecimiento que quieren robar, no les importa ya atracar de día o de noche, en sitios llenos o vacíos, con armas o sin ellas. El caso es llevarse el dinero de una forma fácil, con el mínimo esfuerzo posible. Y parece que ésa es la manera más sencilla: estampar el coche y huir. Es lo que hicieron el martes sobre la una de la tarde en la avenida de la Peseta, en el distrito de Carabanchel. La sucursal de Ibercaja estaba abierta, con clientes dentro, cuando se estrelló un coche de la marca Jeep Grand Cherokee en una de las cristaleras del establecimiento, según explicó un portavoz de la Jefatura Superior de Policía.

La policía no descarta que se trate de la misma banda

Los asaltantes eligen barrios apartados y cercanos a las carreteras para huir

Dos hombres encapuchados salieron del vehículo y entraron en la oficina. Amenazaron al encargado y se llevaron la caja de la entidad. Ni la policía ni la compañía bancaria precisaron la cantidad de dinero con la que se hicieron en este primer golpe. Fuera les esperaba el Volvo rojo, conducido por una tercera persona, en el que huyeron, según un portavoz policial. Ambos coches eran robados.

El siguiente golpe fue a las doce y media de ayer. Los cacos no se estrujaron mucho las meninges: de nuevo Ibercaja, de nuevo en torno al mediodía y de nuevo un Volvo rojo, según un portero de una finca del lugar, en la avenida del Monasterio de Silos, en Montecarmelo. Él lo vio todo en primera fila, como en el cine.

Contó cómo un Volvo rojo entró por una zona peatonal de un parque que hay delante de la sucursal bancaria, giró, y arremetió con la parte trasera contra el cristal. El acompañante, "un hombre alto, delgado y encapuchado", según el portero, se bajó y acabó de echar abajo el vidrio. La policía explicó que el ladrón llevaba un "arma de fuego larga".

Entró a la oficina, amenazó a los trabajadores y se marchó en el Volvo rojo que le esperaba ya encarado para huir y con la puerta abierta.La policía llegó en cinco minutos, según ese mismo portero, que llamó al 112 para avisar del robo. Pero fue demasiado tarde. Los ladrones habían escapado ya con un botín de 1.900 euros.

Tres cuartos de hora después, a la una y media, apareció en escena de nuevo un Volvo rojo. Esta vez en Alcorcón, en el número 6 de la calle de Helsinki, en el Parque Oeste. Dos personas, en un vehículo Opel Astra, se subieron por la acera y estrellaron el coche contra una de las lunas del banco. En ese momento había dos cajeras en el establecimiento y un cliente. Los hombres sacaron una pistola, amenazaron a las trabajadoras y se hicieron con 10.000 euros. Fuera les esperaba el ya mítico Volvo, conducido por una tercera persona, con el que escaparon, según fuentes policiales y un testigo que habló con la agencia Efe. La Jefatura Superior de Policía no confirmó que en los dos alunizajes de ayer hubiera un coche de esa marca, sólo indicó que sí usaron un Volvo en el atraco del martes.

La propietaria de la floristería cercana al Ibercaja de Alcorcón fue quien avisó a la policía. Hasta su establecimiento corrió el único cliente que había en la sucursal, que además es vecino de la zona. "¡Llama a la policía que han robado el banco!", le dijo el hombre a la mujer. De nuevo, los agentes llegaron pronto, pero no lo suficiente para detener a los atracadores, que salieron escopeteados, dirección a la A-5.

Ibercaja no sabe por qué le ha tocado el gordo. "Nuestras oficinas están siempre en grandes fachadas, muchas veces hacen esquina, para que el cliente pueda acceder a ellas", explicó una portavoz. Ninguna de las tres tenía bolardos, pero los van a colocar, previa autorización del Ayuntamiento, para desalentar a los aluniceros.

Aunque no parece que nada les pare. En lo que va de año, la región ha sufrido ya nueve alunizajes, según los datos publicados por este periódico. Uno por semana de media. El año pasado acabó con 20. La Delegación de Gobierno no da cifras sobre este tipo de robos con violencia. La Jefatura de Policía explica que los alunizajes a bancos eran hasta ahora poco habituales. "Solían elegir tiendas, las conocían y preparaban el atraco incluso con 24 horas. Esto es otra cosa", explicó una portavoz policial.

Hasta ahora los aluniceros solían preferir tiendas de lujo o concesionarios, que asaltaban de noche. Las sucursales bancarias no suelen tener dinero de noche o lo guardan en cajas fuertes. Por eso entran de día, con violencia. Para asegurarse la huida, las eligen en barrios apartados, de grandes avenidas y con carreteras cerca para poder escapar a toda mecha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de marzo de 2009