El miedo a la nacionalización de la banca en EE UU tumba las Bolsas

El Ibex pierde un 8,01% en una semana y queda en 7.603,6 puntos

Planes de rescate, inyecciones de capital, avales sobre las emisiones de deuda, compra de activos, tipos de interés rozando el 0%. El abanico de soluciones y la cantidad de dinero puesto sobre la mesa para ayudar a la banca y sofocar la crisis financiera comienza a marear. Pero no basta. Tanto que ayer se abrió paso en Estados Unidos un tabú: la nacionalización de la banca.

El senador Cristopher Dodd, presidente del comité bancario del Senado, declaró que Washington no descarta la nacionalización "durante un plazo corto" de la banca. "No me gusta la idea, pero veo que es posible que suceda", afirmó Dodd, quien reconoció que la idea no gusta a la administración de Obama. Él fue el senador que en septiembre pasado, tras quebrar Lehman Brothers, habló de un plan de rescate y permitió el rebote bursátil. Tras sus palabras, los títulos de la banca cayeron, con Citi y Bank of America a la cabeza.

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Pronto salió la Casa Blanca al paso. "Esta administración continúa creyendo firmemente que el sistema bancario privado es el camino correcto, reforzado por la regulación", afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs. También un portavoz de Bank of America, Scott Silvestri, había hecho declaraciones al respecto: "No vemos motivos para nacionalizar un banco que es rentable". Tras ambas declaraciones sus títulos rebotaron.

Este debate y los vaivenes que generó ponen en relieve la poca confianza de los inversores en la banca. Huyen de ella y las entidades financieras de todo el mundo se precipitan a una caída que arrastra consigo a las Bolsas, que ya se mueven en niveles desconocidos desde hace años. El español Ibex 35, que perdió el viernes un 3,4%, cerró la semana perdiendo un 8,01% y está al nivel de agosto de 2004. Aun así, no es el peor índice de Europa. El paneuropeo EuroStoxx 50 se dejó un 9,7%, y el Dax alemán un 9%. En todos ellos, la banca figura entre los valores más castigados.

En España, sólo Ferrovial rompió -para mal- la hegemonía de las entidades financieras en los números rojos. En una semana, la banca presente en el Ibex se ha dejado casi 9.000 millones en capitalización bursátil. Ni el regreso de operaciones corporativas en el sector energético (la salida de Acciona de Endesa, la compra de Unión Fenosa por Gas Natural y el reforzamiento de ACS en Iberdrola), que en otro momento fue un buen combustible para tirar de la Bolsa, sirve para compensar el continuo declive del sector financiero.

Esta semana ha sido un perfecto ejemplo de una tónica que se repite y acentúa desde que comenzó la crisis, allá por agosto de 2007. A la letanía habitual de recomendaciones negativas de las casas de análisis hay que añadir que las autoridades comienzan a darse cuenta de que los planes e intervenciones llevados a cabo hasta el momento no son suficientes. La comisaria europea de Competencia avisó el martes de que en la zona euro se tendrán que "tomar decisiones duras o liquidaciones controladas". En Alemania, la canciller Angela Merkel ha sacado adelante una ley para expropiar bancos con problemas.

Así que los temores a que se recrudezca la crisis financiera en Europa persisten. Nouriel Roubini, el gran gurú de la crisis financiera, les ha prestado voz. "El problema bancario en Europa se está recrudeciendo", declaró ayer a Bloomberg; "hay países que están en verdaderos problemas", y citó a Letonia, Estonia, Lituania, Hungría, Bielorrusia y Ucrania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 20 de febrero de 2009.

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