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Necrológica:

Pere Català Roca, fotógrafo e historiador

Fue un gran estudioso de la cultura popular catalana

El linaje de los Català ha sido uno de los más fértiles en el campo de la fotografía del siglo XX. La saga se inició en Valls con Pere Català Pic (1889-1971), uno de los principales teóricos y renovadores de la fotografía moderna de nuestro país, continuó con sus hijos Francesc Català Roca (1922-1998), el gran documentalista de la España de la posguerra, y Pere Català Roca, nacido en 1923 y que acaba de fallecer a los 85 años, y aún sigue con los hijos de éstos.

Sin embargo, Pere, más que un fotógrafo, que también lo fue, puede definirse como una figura poliédrica de la cultura catalana, ya que entre las actividades que llevó a cabo no podemos olvidar la de historiador y estudioso del folclor y las tradiciones catalanas, lo que siempre hizo desde una perspectiva divulgadora.

Destacó también como investigador y divulgador de los 'castellers'

En 1931, con toda la familia se trasladó de Valls a Barcelona, ciudad en la que con los años padre e hijos se convirtieron en destacadas figuras de la fotografía publicitaria e industrial. Los avatares de la guerra le obligaron a abandonar los estudios que prosiguió posteriormente de forma autodidacta y cerca de los círculos intelectuales de la época, y en 1947 se integró definitivamente en la empresa familiar de fotografía PIC (Publicitat Il·lustrada Català). No obstante, nunca abandonó la práctica y el estudio de la fotografía, que fue para él un instrumento de creación y de recuperación del patrimonio.

En su faceta de historiador prestó especial atención al estudio de los monumentos, castillos y torres medievales de Cataluña, lo que le llevó a ser el director y principal redactor de la obra monumental Els castells catalans, publicada en seis volúmenes entre 1967 y 1979 e indiscutiblemente una obra de referencia, para la que realizó tanto la documentación histórica como la fotográfica, tanto más valiosa que la primera porque la mayoría de estas construcciones se habían ido deteriorando o incluso estaban en trance de desaparición. Por la relevancia de este trabajo fue nombrado presidente de la delegación barcelonesa de la Asociación Española de Amigos de los Castillos.

Pere Català Roca fue también un destacado investigador y divulgador de los castellers, es decir, los castillos humanos, que desde 1948 estudió, historió y fomentó, una labor que se compila en la obra de dos volúmenes Món casteller, básica en la historiografía de una especialidad que le apasionaba al punto de que se le considera el principal promotor del Museu Casteller de Catalunya, aún en fase de configuración, que impulsa la ciudad de Valls.

Persona de amplios intereses, fue igualmente aficionado y animador del excursionismo, y como tal fundó la revista Vèrtex, órgano de la Federació Catalana de Muntanya, en la que colaboró con frecuencia, lo que también hizo en revistas especializadas en temas que le preo-cupaban especialmente como la toponimia, los cátaros, figuras históricas como los reyes Jaume I y Fernando el Católico o incluso los orígenes de Cristóbal Colón, a los que dedicó varias investigaciones, o el Alguer, ciudad sarda con la que le unían unos estrechos vínculos y sobre la que escribió diversos estudios históricos y lingüísticos, por los que en el año 2000 le concedieron la ciudadanía honoraria alguerense.

Y aún debemos destacar su vinculación con el mundo de los libros, que no sólo se debía a los que él firmó, sino también al trabajo de gestión que realizó en la editorial familiar, puesto que estaba casado con Carme Dalmau, hija del prestigioso editor Rafael Dalmau, a quien sucedieron conjuntamente en la dirección de la empresa, tarea que hoy lleva a cabo su hijo Rafael.

Por todo ello, el recuerdo que conservamos de Pere Català Roca es el de un virtuoso ciudadano entusiasta de su tierra, su país, su historia, defensor incondicional de la fotografía, de su evolución, de sus técnicas, de sus posibilidades, que defendió a través de centenares de conferencias e innumerables artículos aparecidos en la prensa y en publicaciones especializadas y diccionarios.

Una trayectoria que fue recompensada con numerosos premios, entre los que destacaríamos el Ciudad de Barcelona de fotografía, que recibió en 1954, la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña (1985) o el Premi d'Actuació Cívica de la Fundació Jaume I (2000), merecidos reconocimientos a una vida fértil y densa que queda reflejada en el número monográfico que el año 2003 le dedicó la revista Quaderns de Vilaniu, publicada por el Institut d'Estudis Vallencs.

Daniel Giralt-Miracle es historiador y crítico de arte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de febrero de 2009