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Los escándalos que afectan al PP

Orange Market, empresa sumergida

La firma implicada en la trama de corrupción retira los carteles de su sede

Ni un nombre en el timbre, ni un cartel en el portal, ni una placa en la puerta: Orange Market, empresa vinculada a la trama de corrupción destapada por el juez Baltasar Garzón, se ha sumergido en algo parecido a la clandestinidad con el objetivo de pasar desapercibida. Algo difícil después de que su responsable, Álvaro Pérez fuera detenido y pasara dos noches en los calabozos de la Audiencia Nacional, con la obligación de comparecer una vez a la semana en comisaria.

Varios periodistas rondaban ayer la sede que Orange Market tiene en la calle de Colón, la vía comercial más cara de Valencia. En el séptimo piso, puerta A, una empleada con el pelo estrictamente recogido en la nunca contestaba que Pérez no estaba a cualquier pregunta que se le hiciera. La firma, sin embargo, especializada en organización de eventos (y que ha montado un buen número de ellos para departamentos de la Generalitat y de otras entidades públicas gobernadas por el Partido Popular) seguía en marcha. Y los siete trabajadores que acudían habitualmente a la oficina no habían dejado de hacerlo ni siquiera tras la detención de su jefe, comentaba el portero.

En la puerta B (la única otra puerta de la séptima planta) podía verse el rastro dejado por una placa de oficina.

Si hubiese querido, Álvaro Pérez podría haber ido y vuelto andando cada día del trabajo a casa. Cinco minutos desde la oficina en la muy exclusiva calle de Colón hasta el muy exclusivo piso en la Porta de la Mar, con vistas a la Glorieta y quizás también al puente de Calatrava. En el bar de abajo los camareros recordaban haberle visto varias veces tomando un café o comiendo en compañía de su mujer, Noemí Raval. El portero de la finca tampoco lo había visto por allí. "Ni creo que hoy venga". Pérez, como su empresa, también se ha sumergido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de febrero de 2009