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Atentado de ETA en Madrid

ETA ataca una empresa del AVE vasco tras la anulación de las candidaturas 'abertzales'

Un coche bomba estalla bajo la sede de Ferrovial en Madrid sin causar víctimas

ETA repitió ayer al milímetro el atentado que cometió hace cuatro años en el recinto del Campo de las Naciones de Madrid. El mismo día, casi a la misma hora, con un modus operandi idéntico y sólo a 500 metros del ataque perpetrado el 9 de febrero de 2005, la banda hizo estallar una furgoneta bomba junto a la sede de la empresa Ferrovial, una de las adjudicatarias de las obras del AVE vasco, objetivo estratégico de los terroristas. El comando ya estaba preparando el atentado cuando aún el Tribunal Supremo estaba deliberando sobre la ilegalización de las candidaturas de Democracia 3 Millones y Askatasuna. El estallido no causó víctimas.

"Un varón con voz joven sin ningún acento y con tono pausado" avisó a las 7.34 a los Bomberos de Madrid, a la Cruz Roja y al servicio de emergencias (Samur) de la colocación del artefacto. "Va a estallar una furgoneta bomba en la calle Ribera del Loira junto a la empresa Ferrovial Agromán a las nueve de la mañana", espetó. La llamada fue efectuada desde un móvil con tarjeta prepago desde un punto de la autovía de Madrid a Barcelona (A-2), la vía natural de escape desde esa zona.

La furgoneta fue robada horas antes del atentado en un pueblo de Madrid

Primer ataque de la banda en la capital desde el perpetrado contra la T-4

La furgoneta Peugeot Partner fue localizada a las 8.13 bajo un puente que salva la línea férrea que atraviesa la zona. Hubo tiempo para acordonar, desalojar la zona y poco más. El estallido, a las 9.00, provocó enormes destrozos en los modernos edificios de cristal de la zona y dejó un cráter de un metro de profundidad por tres de diámetro justo donde estaba aparcada la furgoneta. La explosión afectó al puente y dejó seriamente tocados a casi medio centenar de coches. "No ha habido daños estructurales en el puente", confirmó el jefe de Bomberos de Madrid, Eugenio Amores. De los 44 coches afectados, cuatro quedaron calcinados y 15 sufrían desperfectos muy importantes.

Ni una persona resultó herida, pero muchos vecinos y trabajadores de los edificios periféricos sufrieron ataques de nervios. Unas 2.000 personas fueron desalojadas. El tráfico ferroviario, el del metro que pasa por la zona y el de coches por la carretera de circunvalación que pasa pegada al Campo de las Naciones fue cortado, lo que resintió el fluir de la capital durante la mañana.

El vehículo había sido robado unas horas antes en Navalagamella (2.010 habitantes, Madrid), pero su dueño, residente en Pozuelo de Alarcón, no lo había denunciado. En el ataque del 9 de febrero de 2005, cometido en la calle de la Ribera del Sena, paralela a la elegida ayer por ETA, los terroristas habían robado el coche en Guadalajara poco antes, lo habían cargado de explosivos, colocado en su lugar y avisado del estallido. Meses después, los etarras robaron otro coche en Valdemorillo, pegado a Navalagamella y lo reventaron en la calle de Rufino González, muy cerca de la sede de EL PAÍS y a apenas un kilómetro del lugar elegido ayer.

El atentado de ayer cumple un doble objetivo de la banda. Por un lado, es el segundo ataque grave contra empresas relacionadas con las obras del AVE vasco, tras el asesinato del empresario Ignacio Uria en Azpeitia (Guipúzcoa), el 3 de diciembre. Por otro, como subrayó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, responde a la ilegalización de las candidaturas abertzales radicales anteanoche por el Supremo. "La policía y la Guardia Civil encontraron relaciones entre la ilegalizada Batasuna y las dos listas que el Supremo ilegalizó anoche", dijo Rubalcaba en el lugar de los hechos: "Después, el fiscal general del Estado y el abogado del Estado ratificaron que judicialmente esas relaciones existían. El Supremo dio ayer por bueno estas relaciones, por eso ilegalizó las dos listas, y creo que lo que ha hecho ETA esta mañana ha sido ratificar la decisión del Supremo".

La reaparición de ETA en Madrid, donde no atentaba desde el ataque contra la T-4 de Barajas, el 30 de diciembre de 2006, reabre la investigación sobre la posible infraestructura de la banda en la capital de España. La bomba de ayer fue cargada en la zona de Valdemorillo, posiblemente por dos terroristas que se desplazaron sólo para la ocasión. Los servicios antiterroristas afirman que ETA tiene informadores en Madrid y especulan con que disponga de un garaje o una nave para estas operaciones.

Con información de Anaís Berdié, Elsa Granda, Natalia Junquera y Jorge A. Rodríguez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de febrero de 2009