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Atentado de ETA en Madrid

"No oí los avisos de megafonía y me quedé solo en el edificio"

Un empleado de Ferrovial y otros 100 de un banco no fueron desalojados

ETA avisó a las 7.34, apenas unas horas después de que el Supremo anulara las candidaturas de D3M y Askatasuna y 90 minutos antes de que estallara la bomba frente a la sede de la empresa Ferrovial, adjudicataria de un subtramo de las obras del AVE vasco. Dio tiempo a desalojar a unos 1.000 trabajadores, los más madrugadores y a cortar el paso a los que a esas horas se dirigían a Endesa, Sanitas, Metrovacesa, la Cámara de Comercio...

Pero un centenar de trabajadores de BNP Paribas, a unos 50 metros de la furgoneta bomba, no fueron evacuados. "Veíamos a la gente salir, las sirenas, los helicópteros, y a nosotros no nos decían nada. Cuando explotó la bomba, a la señora de la limpieza le dio un ataque de nervios y salió disparada a la calle hasta que la paró un policía, que le dijo que pensaba que nos habían desalojado y utilizó el móvil de la limpiadora para llamarnos y decirnos que bajáramos a los garajes", explicó Lucía, la recepcionista, con un fuerte dolor de oídos por la explosión. "Aún estoy temblando". Fuentes policiales explicaron: "A veces, es más arriesgado sacar a la gente a la calle, que dejarla dentro".

"El amortiguador de un coche saltó hasta la entrada", relata un testigo

A las 9.00, cuando se cumplía la amenaza de ETA, aún quedaba un hombre en el edificio de Ferrovial, el más afectado por la explosión. "No oí la megafonía y no me di cuenta de que estaba solo en el edificio. Cuando estalló la bomba, pensé que era un terremoto, pero al salir vi una nube negra, coches ardiendo, un boquete en el suelo de tres metros... ¡En la entrada principal del edificio había un amortiguador de un coche! Me he pegado un buen susto", añadió este informático, que prefirió ocultar su nombre. "Sólo llevo una semana aquí".

En un corrillo de empleados de Endesa aventuraban: "Esto es por lo de ayer. Porque han ilegalizado sus candidaturas". Su diagnóstico coincidía con el que hacía poco después el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Los trabajadores de las empresas del Campo de las Naciones no tenían la misma información que el ministro, pero sí experiencia con la banda. "La bomba que puso ETA en 2005 fue mucho más potente que esta y el desalojo más apurado, hubo muchos heridos", recordó un empleado de Endesa, contento de haber hecho un simulacro idéntico en su empresa "hace sólo cuatro días".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de febrero de 2009