Apuntes

La Universitat aprueba Bolonia atrincherada en la sede de La Nau

Los alumnos revientan el consejo de gobierno y fuerzan su traslado

Cincuenta alumnos pueden dar mucha guerra: lo demostró ayer el grupo anti-Bolonia que volvió a reventar un consejo de gobierno en el rectorado de la Universitat de València.

Los universitarios bloquearon el paso a la sala de juntas. Accedieron, forzando una puerta, a la habitación del cuarto piso donde el consejo se había refugiado. Se encaramaron a la mesa. Hicieron sonar pitos. Rompieron documentos. Y provocaron la suspensión de la sesión, donde debía aprobarse el primer gran lote de títulos adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior. Las 20 carreras fueron ratificadas, finalmente, en La Nau, la sede histórica de la universidad, en el centro de Valencia, adonde los miembros del consejo se trasladaron con discreción. Los accesos fueron cerrados y agentes de policía y de seguridad custodiaron el edificio.

Los estudiantes denuncian "falta de transparencia y democracia"

El rector, Francisco Tomás, calificó lo ocurrido de "inaceptable". Se trató del primer hecho grave desde finales de noviembre, cuando las asambleas anti-Bolonia interrumpieron otro consejo de gobierno y siete profesores quedaron retenidos de madrugada en la facultad de Derecho tras un recuento electoral. Aquellos incidentes acabaron, días después, con la detención de dos estudiantes.

Desde entonces, las protestas anti-Bolonias habían amainado (por las vacaciones y los exámenes) y habían sido tranquilas. Incluidos actos como la visita de Cristina Garmendia, la ministra de Innovación y Ciencia que ostenta la competencia en universidades. Quizá porque los rodearon dispositivos policiales.

"¿Por qué no se ha blindado hoy el rectorado? No se ha hecho intencionadamente, esperando que imperara el buen sentido y el entendimiento. No ha sido el caso, así que tomamos nota", declaró Tomás. Y añadió: "Una cosa es disentir y expresarse en contra del proceso. Y otra hacerlo sin dejar actuar a las instituciones que están dentro del ordenamiento jurídico, que han sido elegidas democráticamente y que representan a los diversos centros, departamentos y personas de esta universidad".

Las asambleas anti-Bolonia respondieron en un comunicado: "Ante la criminalización del movimiento reiteramos el carácter pacífico de las acciones. Los métodos utilizados no han sido violentos y no ha habido ningún tipo de agresión. El bloqueo a la entrada de la sala de juntas ha sido pacífico y la irrupción en la sesión del consell sólo ha contenido ruido y gritos de consignas. Condenamos abiertamente la ruptura de documentos por parte de un miembro de la asamblea que no es representativo de la voluntad general. Por otra parte, sostenemos que la falta de democracia, transparencia y diálogo que ha sido la tónica que ha gobernado la reforma desde que se emprendió".

Los estudiantes reclamaron una moratoria de un año "para debatir con calma la reforma y lograr un consenso".

La Universitat de València aprobó ayer 20 grados. Y la luz verde para otros tres quedó pendientes de correcciones en los expedientes. La cifra representa un tercio de la oferta de carreras de la universidad. El objetivo, afirmó el rector, es aprobar todos los demás antes de que termine el curso y enviarlos al Consejo de Universidades para que sean revisados por la Agencia Nacional de Acreditación (Aneca). Los grados se pondrán en marcha entre el curso que viene y el siguiente.

Francisco Tomás admitió que dado el contexto de crisis y las inversiones adicionales que exigirá la adaptación "desde un punto de vista de oportunidad puede que no sea el mejor momento [para llevarlo a cabo]"; "pero ese es el límite que ha fijado el Gobierno". "El proceso, además", señaló, "está en marcha en toda Europa. Y en España también". El rector recordó que alguna pública, como la Carlos III de Madrid, la Pompeu Fabra de Barcelona, la Universidad de Zaragoza, están impartiendo títulos de grado. Y que Bolonia está implantada en casi todas las privadas.

La 'doctrina de la Católica'

El proceso de adaptación a Europa de las carreras en una universidad pública es una carrera de obstáculos.

El rector Francisco Tomás lo recordó ayer: Los grados son diseñados por comisiones de cada facultad, en la que participan profesores, alumnos y personal de administración y servicios. A continuación se exponen para que los universitarios presenten alegaciones. Se introducen enmiendas. Los proyectos se examinan en el consejo de gobierno (lo que ocurrió ayer con 23 títulos). Si son aprobados se envían al Consejo de Universidades, que lo remite a la Agencia Nacional de Evaluación (Aneca), que lo devuelve al Consejo de Universidades. Si el informe de la Aneca es favorable, el Consejo de Universidades le dará luz verde, lo trasladará al Ministerio de Innovación y Ciencia, que lo inscribirá en el registro de titulaciones. Después, en principio, el grado llega al Gobierno autonómico que decide si autoriza o no su implantación.

Pero el rector invocó ayer la doctrina Universidad Católica: la Universitat de València enviará a la vez los proyectos de títulos de grado al Consejo de Universidades y a la Generalitat. ¿Por qué? Porque el Consell aprobó grados a la Universidad Católica antes de que fueran verificados en Madrid y sin que el centro privado contara anteriormente con los títulos solicitados en versión licenciatura. Fue el caso de Medicina. "No sería de recibo que en otros casos no se aplicara el mismo procedimiento", advirtió Tomás.

El dirigente universitario también se refirió al Gobierno. ¿Qué ha sido de la campaña de información sobre Bolonia que varios rectores solicitaron al Gobierno en diciembre, en plena revuelta contra el Espacio Europeo de Educación Superior? "Ustedes han sido testigos del alcance de esa campaña", respondió Tomás a los periodistas, "[yo] no he tenido noticias".

Hasta ahora, continuó Tomás, uno de los rectores que pidieron aquella campaña, "Bolonia es objeto de un debate de opinión. Y eso está bien. Pero lo que no se pueden decir es cosas que no son ciertas, como que los precios de las carreras aumentarán. O que es una reforma de la Unión Europea dictada por Bruselas, porque en el Espacio Europeo de Educación Superior hay 46 países".

A toda velocidad

- La Universitat de València aprobó ayer 20 títulos de grado, las carreras de cuatro años adaptadas al espacio universitario europeo.

- Representa un tercio de su oferta total de carreras.

- Aprobará el resto antes de julio. Y todos los grados estarán implantados en las aulas para el curso 2010-2011.

- El rector pidió ayer a la Generalitat el mismo trato que en su día dispensó a la Universidad Católica con Medicina.

Sobre la firma

Ignacio Zafra

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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