Entrevista:CENA CON... LEOPOLDO ABADÍA

"A mis años me he redescubierto como divulgador"

"Muchísimas gracias por todo. Entre unos y otros me estáis haciendo famoso. Un abrazo fuerte". Antes de pedir la comanda, Leopoldo Abadía escribe la dedicatoria con letras enormes. Acaba de publicar La crisis ninja y otros misterios (Espasa), donde ofrece esa particular visión de la crisis que es la que de verdad le ha hecho famoso. Se lanza con una manzanilla fresca. Luego se decide por la sopa juliana y el chicharro. Gonzalo, su undécimo hijo, periodista y su manager inseparable, se decanta por las chuletillas. Y para regarlo, un vino de Calatayud, que hay que hacer honor a su patria chica, Zaragoza.

Este hombre rebosa simpatía. Con 75 años, 12 hijos, 38 nietos y todo el pescado vendido, se ha topado con la fama casi por casualidad. Se ha convertido en una estrella mediática y encima se lo pasa bien ("me encuentro cómodo en los medios, no me da ningún apuro salir en televisión"). Vive en Barcelona y está de paso en Madrid de promoción del libro, que ya va por la cuarta edición. La popularidad le obliga a no parar: más de 100 conferencias y 250 entrevistas. Presume de ser "independiente, de no mirar el color", y difícilmente dice que no a algún medio.

El autor de 'La crisis ninja...' asegura que no sabe nada de economía

Es un beneficiado por la crisis ("Dios quiera que no acabe nunca", apunta socarrón). Pero antes de convertirse en el gurú campechano que subyuga a los oyentes, este ingeniero industrial se había ganado el prestigio como profesor del IESE, donde trabajó 31 años y fue uno de los impulsores del reputado master de esta institución tras pasar un año en Harvard.

"A mis años me he redescubierto como divulgador", reconoce. Cuenta la historia con pasión, con un acento aragonés que no ha perdido pese a llevar más de 50 años en Cataluña. Todo comenzó hace cuatro años, cuando, ya jubilado, le dio por escribir para su uso el que sería el Diccionario dinámico de vocablos con un método consistente en "entender, copiar y pegar" y que derivaría en La crisis ninja. Los ninja son los clientes no income, no job, no assets (sin ingresos, sin empleo, sin propiedades) de las hipotecas subprime, con alto riesgo de impago. "Porquería", define Abadía. La fórmula de encadenar y explicar términos es el gran acierto de este hombre que asegura que no sabe nada de economía. Creó un blog que cayó en manos del director de Atrápalo.com, Ignacio Giral, quien lo distribuyó sin conocer al autor. Rebotó a la consultoría de dos de sus hijos, que informaron a Giral y desveló su identidad. En nueve meses supera los 2,1 millones de entradas.

Ahí empezó la fama, que también ha llegado a Sant Quirze Safaja, el pueblo donde Abadía construyó el refugio familiar en 1974 "con siete baños y 22 camas" que financió con la venta de acciones heredadas de su madre ("sentí que la traicionaba, pero a los dos meses la Bolsa se derrumbó", se alivia). Allí pasa medio año, con su mujer, el perro Helmut, un petirrojo y el recuerdo de Megui, la tata maña que estuvo con los Abadía 72 de sus 86 años. "Primero íbamos a Zarautz, pero era demasiado jaleo". A San Quirico, topónimo castellano de Sant Quirze Safaja, donde sitúa a un interlocutor anónimo "que existe" y una caja de ahorros "que no hay", le llevó el periodista Federico Gallo, quien, a su vez, llegó de la mano de Kubala.

Abadía se ha redescubierto como divulgador con 75 años.
Abadía se ha redescubierto como divulgador con 75 años.ÁLVARO GARCÍA

Diabolo. Madrid

- Pan y mantequilla: 6,30 euros.

- Refrescos: 9,80.

- Tres sopas juliana: 22,50.

- Dos lomos de chicharro con compota de cebolla: 29.

- Una ración de chuletillas: 22,2o.

- Una botella de Claraval: 20.

- Dos de agua mineral, un zumo de naranja y un oloroso: 18,88.

Total: 128,68 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 25 de enero de 2009.

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