Reportaje:Moda

La tecnología se viste de seda

Londres se rinde al diseño innovador de Hussein Chalayan

Prendas de ropa que cambian de forma con sólo apretar un botón o vestidos animatrónicos que acaban transmutándose en muebles... Ciencia y tecnología al servicio de la moda y cuyo mando de control remoto dirige Hussein Chalayan, uno de los creadores más innovador y arriesgado. De origen turco-chipriota, quizá su nombre escape al gran público, pero a lo largo de tres lustros ha revolucionado las pasarelas de Londres y París, y ha sido elegido en dos ocasiones Mejor Diseñador Británico del Año.

Después de haber participado en exposiciones de medio mundo, incluido el MOMA, el Museo del Diseño de Londres le dedica una retrospectiva hasta el 17 de mayo, la primera en su país de adopción. "Más que una exposición de moda, versa sobre mi universo creativo", explica este creador que busca la inspiración en disciplinas tan diversas como "el cine, la arquitectura, la tecnología o la industria del automóvil".

Su gran logro ha sido adecuar la tecnología a la ropa sin renunciar a la belleza

La treintena de trajes desplegados en la sede del sur del Támesis asemejan más estructuras arquitectónicas o esculturas que vestidos al uso, elaboradas con materiales tan inéditos como las piezas de un avión o rayos láser que se proyectan en la prenda. Chalayan (Nicosia, 1970) abandonó su Chipre natal a los 12 años para estudiar en Londres, donde reveló una temprana vocación por el diseño como arma de transformación. La colección que presentó al graduarse en la Central Saint Martin's (1993) ya causó revuelo: vestidos de seda que había enterrado en su jardín para comprobar el efecto de la tierra y los minerales en el tejido. Joan Burstein compró todas las piezas para su boutique londinense (Browns), como hizo una década antes con un joven Galliano.

Este diseñador ha trabajado para firmas tan dispares como la joyería Asprey o la cadena Marks & Spencer. Pero el despegue de su firma se ha visto siempre condicionado por problemas financieros, hasta que ha fichado por el gigante alemán Puma, que también ha adquirido una participación mayoritaria de la marca Chalayan. En esa asociación ha sido decisiva su investigación en nuevas tecnologías, un campo abonado en el sector de la ropa deportiva.

La fusión entre moda y tecnología resulta espectacular en una de las piezas futuristas erigida en estrella de la exposición: un vestido hilvanado por cristales de Swarovski sobre el que parpadean miles de diodos emisores de luz (LED). El gran logro, según Chalayan, ha sido adecuar la tecnología a la ropa sin renunciar a la belleza ni a la comodidad. "Es sólo cuestión de tiempo que se generalice la disponibilidad y el coste de esta tecnología para integrarla en las prendas de diario".

Su interés multidisciplinar le ha llevado a filmar varios cortos. En la muestra se puede ver el protagonizado por la oscarizada Tilda Swinton, y con el que estuvo en el pabellón turco de la Bienal de Venecia (2005). Chalayan adora a los artistas del mismo modo que reniega del supuesto brillo de las famosas lanzadas al diseño de moda (Kate Moss, Victoria Beckham...), arrebatando los focos a los verdaderos creadores.

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