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Espionaje político en la Comunidad de Madrid

Zapatero pide al PP que asuma responsabilidades por la trama parapolicial

"Saben muy bien a quién deben mirar",dice tras el intento de implicar a Interior

El comentario más expresivo que hizo José Luis Rodríguez Zapatero sobre las declaraciones del dirigente del PP Esteban González Pons, quien sugirió la complicidad del Ministerio del Interior en el escándalo del espionaje en las instituciones de Madrid, fue un gesto. Cuando pasó entre los periodistas, a la salida de la iglesia que había servido de marco a la conferencia de prensa conjunta con el primer ministro portugués, José Sócrates, el presidente del Gobierno se dio ligeras palmadas en la mejilla con el envés de la mano. Casi se le escuchó el pensamiento: "¡Menuda cara dura!".

Antes, en la rueda de prensa con motivo de la celebración en Zamora de la 24ª cumbre

hispanolusa, el presidente del Gobierno fue menos llano. Tras calificar de "realmente asombrosas" las informaciones publicadas en los últimos días por EL PAÍS sobre la trama de espionaje parapolicial, Zapatero pidió a la dirección del Partido Popular que "tome decisiones y asuma responsabilidades".

En su opinión, el intento de mezclar al Ministerio del Interior en este caso no es más que "un chiste malo" sobre un asunto "muy serio", además de un intento de desviar la atención. "Dicen que se mire al Ministerio del Interior [para encontrar a los responsables]", afirmó.

"¡Saben muy bien a quién tienen que mirar desde Génova [sede de la dirección nacional del PP]! Que tomen decisiones y asuman responsabilidades. Por favor, un poco de rigor y seriedad", subrayó.

"Pepe Gotera y Otilio"

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, acusado por el PP, no hizo declaraciones. Pero, a su paso, un periodista le preguntó. "¿Son profesionales?", en alusión a los autores del espionaje. "Parecen Pepe Gotera y Otilio", comentó sin detenerse. Y es que, pese a la gravedad subrayada por Zapatero, el Gobierno parecía más divertido que preocupado por la guerra sucia en la que se han enredado las instituciones gobernadas por el PP en Madrid.

De hecho, el diputado del PSOE y ex alcalde de Madrid, Juan Barranco, animó a Rubalcaba a investigar el asunto. "Esto es un Watergate [el escándalo que acabó con la presidencia Richard Nixon] madrileño, aunque en este caso no sólo se espía a enemigos, sino a amigos y a todo lo que se mueve", declaró.

La portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez, mostró sus dudas sobre si Francisco Granados podrá comparecer el próximo lunes en sede parlamentaria para dar explicaciones sobre la trama del espionaje. "Yo no sé si para entonces seguirá de consejero", porque ante un escándalo así, Aguirre "debe tomar alguna decisión". Por su lado, el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, David Lucas, reclamó que se adopten mecanismos legales para que una cosa como ésta [la trama de espionaje] "no se vuelva a repetir". "Es preocupante comprobar la guerra sin cuartel que tiene el PP", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 2009