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Los rectores plantean al Gobierno pasar a julio los exámenes de septiembre

Las universidades piden más becas y un nuevo calendario para cumplir Bolonia

Los rectores han estado meses dándole vueltas al calendario lectivo de las universidades. Ahora tienen casi a punto una propuesta para cambiarlo en profundidad. Y en breve la trasladarán al Gobierno. Quieren que desaparezcan los exámenes de septiembre y que éstos se hagan en julio antes de empezar las vacaciones de verano. Y se decantan por que el curso tenga menos días de fiesta en Navidad y en Semana Santa. "Es indispensable un calendario distinto. Los exámenes de septiembre quedan demasiado lejos de junio", dijo el presidente de la CRUE y rector, al tiempo, de la Universidad Autónoma de Madrid, Ángel Gabilondo.

El planteamiento de los rectores es que el curso lectivo tenga dos semestres. Que empiece antes, pero que acabe también antes. Liberando septiembre de los exámenes de recuperación, el curso podría empezar a principios de ese mes y no a finales como, en general, ocurre ahora. El curso acabaría también antes para que los alumnos que suspendan puedan hacer el examen de recuperación en el mes de julio, dijo Gabilondo.

Detrás de la propuesta de los rectores está la intención de homologar la Universidad española con la de otros países europeos, cuando nuestro país ya está dentro del Espacio Europeo de Educación Superior y lo estará completamente en dos cursos más. Para facilitar la movilidad entre las universidades europeas que propugna Bolonia, es bueno tener un calendario de dos semestres, dijo Esther Giménez Salinas, rectora de la Universidad Ramon Llull, que ayer hizo de anfitriona de la reunión de la CRUE en Barcelona.

Otro de los motivos que aducen para el cambio es que con el proceso de Bolonia el examen de junio perderá gran parte de su protagonismo porque deberá haber una evaluación continua durante todo el curso. "No se excluyen las clases magistrales, pero las pruebas pueden ser continuadas y el calendario del curso debe adaptarse al objetivo de la evaluación continua", dijo Gabilondo.

En este camino de adaptación a Bolonia, el Gobierno, dicen, debe hacer un esfuerzo económico. Por ejemplo, duplicando las becas. Gabilondo aplaude que el Ejecutivo vaya a aumentar este año el presupuesto para becas del 1,9% del presupuesto al 4%. El Ministerio de Ciencia e Innovación ya ha solicitado al de Economía una partida adicional para este capítulo (ver EL PAÍS del 12 de enero). Gabilondo cifró en unos 100 millones de euros el esfuerzo financiero total que tendría que hacer el Estado para apoyar el cambio en las universidades.

Los rectores no quieren parar el proceso hacia el espacio europeo universitario ni están de acuerdo con hacer una consulta sobre él como han pedido alumnos que protestan contra Bolonia, aunque en general "el comportamiento de los estudiantes ha sido impecable", según Gabilondo. El presidente de la CRUE reclamó que los masters que sean necesarios para poder ejercer la profesión, por ejemplo el que deberán hacer los maestros, sean a precio "asequible". "Nadie debe ver frenada su actividad por razones económicas", añadió.

La reforma

La Declaración de Bolonia fue firmada en 1999 por 29 países, pero se han ido sumando Estados europeos hasta llegar a los 46. La idea es promover para 2010 la homologación de los títulos y la movilidad de estudiantes y profesores a través de un sistema común de grado (de tres o, como en España, de cuatro años) y posgrado (máster y doctorado).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de enero de 2009

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