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Un jefe de la Camorra huye de la policía por las alcantarillas

Después de semanas de búsqueda, los carabineros de Caserta, al norte de Nápoles, localizaron ayer al fugitivo de la Camorra Giuseppe Setola, sospechoso de ser uno de los autores de la matanza de seis inmigrantes africanos ocurrida el 18 de septiembre pasado en Castel Volturno, cerca de Nápoles. Setola, de 38 años, alias A Puttana, estaba escondido con su mujer en una minúscula vivienda de Trentola Ducenta, un pequeño pueblo casertano, pero consiguió escabullirse del cerco policial, con sus dos guardaespaldas, a través de un túnel excavado y situado bajo su cama.

El agujero por el que se esfumaron conducía a las alcantarillas. Andando a través de ellas, Setola y sus secuaces llegaron hasta una quesería, al otro extremo del pueblo, y tras robarle el coche a una vecina emprendieron la huida.

Considerado el líder del brazo armado del poderoso clan de los Casaleses, Setola, cuyo nombre figura en la lista de los 30 criminales más peligrosos de Italia, fue advertido de la inminente llegada de los militares por una centinela.

El fugitivo y su mujer dormían en una casucha espartana, fabricada recientemente en un patio vecinal contiguo a una iglesia. Las fotos muestran una especie de zulo amplio, con baño, dormitorio y cocina. Los carabineros detuvieron a la mujer, que fue interrogada en comisaría. En la casa encontraron una pistola y el libro El oro de la Camorra, obra de la periodista napolitana Rosaria Capacchione, que está amenazada por los Casaleses como Roberto Saviano.

Un tipo frío

La semana pasada, los carabineros habían localizado también el escondite de otro líder del clan, Antonio Iovine, fugitivo desde hace 10 años. Igual que Setola, Iovine logró huir minutos antes de ser arrestado. Según lo narrado a los jueces por Oreste Spagnuolo y Emilio Caterino, dos camorristas arrepentidos, Giuseppe Setola es un tipo frío y de gatillo fácil. De joven estudió para cura. Desde hace unos años, lidera el grupo que se ocupa de sembrar el terror entre quienes no aceptan las leyes de la Camorra.

La primavera pasada, Setola se encontraba bajo arresto domiciliario gracias a un certificado médico que atestiguaba que estaba prácticamente ciego. Meses después, los arrepentidos han aclarado que A Puttana ve tan bien que incluso condujo de noche una de las motos utilizadas en la matanza de Castel Volturno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de enero de 2009