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El conflicto de Oriente Próximo

Moratinos espera un alto el fuego inminente

El jefe de Exteriores español media entre Egipto y Siria para presionar a Hamás

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y su homólogo egipcio, Ahmad Abul Gheit, se mostraron ayer tan convencidos de que "en los próximos días" se alcanzará un alto el fuego en la franja de Gaza que empezaron a planear el día siguiente al fin de los bombardeos y llamaron a convocar una conferencia internacional para reconstruir lo que ha arrasado la ofensiva israelí. Moratinos expresó incluso su "satisfacción porque estamos cerca de poner fin a este drama humano", aunque no pudo dar una fecha y sólo expresó su deseo de que sea "lo más rápidamente posible". [La presidencia de turno de la UE, este semestre en manos de la República Checa, se declaró "lista a organizar una conferencia de donantes cuanto antes" en un comunicado emitido ayer por la tarde].

Moratinos inició en El Cairo una gira por Oriente Próximo que le llevará también a Siria, Israel y Cisjordania. El jefe de la diplomacia española descartó una iniciativa propia. "España no viene a confundir [con nuevas propuestas] sino a apoyar las que tienen capacidad de éxito", dijo. Su tarea es servir de mensajero ante Egipto y Siria -que no se comunican entre sí, dado el clima de desconfianza mutua-, con el objetivo de presionar a Hamás, cuya dirección en el exilio se asienta en Damasco, para que acepte el plan apadrinado por el presidente Hosni Mubarak. Moratinos, que llegó a mediodía a El Cairo -donde se reunió también con el general Omar Suleimán, intermediario en las negociaciones indirectas entre Hamás e Israel, y con el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa-, viajó por la tarde a Damasco, donde será recibido hoy por el presidente Bachar El Asad, y el miércoles regresará a El Cairo para dar cuenta a Mubarak de sus gestiones.

En el complejo rompecabezas de Oriente Próximo uno de las piezas más delicadas es el maltrecho consenso árabe. Y la aportación de Moratinos es aprovechar la red de relaciones personales que tejió como enviado especial de la UE a la zona (1996-2003) para intentar recomponerlo. El foso entre El Cairo y Damasco se agrandó tras la ruptura de las negociaciones entre Hamás y Fatah para la reconciliación nacional palestina, a finales del año pasado, de la que Egipto culpa a Siria.

La diplomacia española cree que los próximos días serán decisivos y Moratinos aventuró que la situación podría mejorar mañana mismo, cuando coincida en El Cairo con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Para ello habrá que cortar dos nudos gordianos: la negativa de Hamás a suspender el lanzamiento de cohetes hasta que se retire el Ejército israelí de (y a la inversa por parte de Israel) y la interrupción del contrabando de armas a través de los túneles que comunican Egipto con Gaza. Moratinos reiteró ayer la disposición de España a participar en una misión de la UE que, a semejanza de la desplegada en el paso de Rafah entre 2005 y 2007 estaría formada por policías y guardias civiles, aunque Egipto no ha aceptado hasta ahora que haya observadores extranjeros en su territorio.

En su escala en Israel, Moratinos se entrevistará con el presidente Simon Peres, con el primer ministro, Ehud Olmert, y con la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni. También se verá con el líder del derechista partido del Likud, Benjamin Netanyahu. La agenda demuestra, a juicio del Gobierno español, la fluidez de la situación de las relaciones. Al final de su gira, Moratinos hará una breve visita de cortesía al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas.

Más información en la página 15

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de enero de 2009