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Análisis:

Con acento andaluz

Haría bien el Partido Popular en desautorizar las declaraciones de su diputada Montserrat Nebrera sobre el acento de Magdalena Álvarez pues una cosa es criticar la gestión o el comportamiento de un responsable público y otra bien diferente es ridiculizar a una persona por su acento, por su físico, o por cualquier circunstancia personal. Ese tipo de críticas son inadmisibles en cualquier caso, pero en éste, además, llueve sobre mojado, porque en el ataque a Magdalena Álvarez se está denigrando a ocho millones de españoles con acento andaluz que venimos soportando con demasiada frecuencia ese desprecio que tanto tiene que ver con nuestra historia de subdesarrollo impuesto, hoy afortunadamente superado.

Estamos cansados y cansadas de que dirigentes del Partido Popular vengan a Andalucía a llamarnos indolentes, a llamar a nuestros hijos analfabetos, a cuestionar las elecciones con el llamado voto cautivo y ahora a calificar nuestra forma de hablar de "chiste".

Magdalena Álvarez tiene un currículum impecable que la cualifica para desempeñar plenamente las altas responsabilidades que actualmente ejerce. Su acento malagueño no le ha impedido doctorarse en Económicas por la Complutense de Madrid, ni aprobar las oposiciones a Inspectores de Finanzas del Estado, y realizar con brillo las responsabilidades públicas que ha detentado hasta la fecha, incluido el Ministerio de Fomento, que está viviendo sus años de máxima inversión y ejecución, dirigiendo un periodo transformador de las infraestructuras españolas que hará que pronto seamos el país del mundo con más kilómetros de alta velocidad. Cualquier crítica que deba plantearse contra su gestión debería hacerse en términos políticos pues, como decía, resulta miserable ridiculizar a una persona por un acento o por cualquier otra circunstancia personal.

La diputada Nebrera censura a una andaluza por hablar como hablamos los andaluces, se atreve incluso a ridiculizar al conjunto de Andalucía cuando afirma que no acaba de entender lo que le dicen cuando llama a un hotel de Córdoba, y arregla la cuestión cuando se le pide que rectifique llamando "esta cosa" a Magdalena Álvarez en el colmo del desprecio personal.

España es un país complejo y diverso, en el que conviven lenguas distintas, y desde Andalucía llevamos apostando en 30 años de democracia por el respeto a todas las lenguas españolas, desde el catalán al gallego, porque entendemos que la lengua materna de las personas es un elemento vital de la cultura y de la personalidad de la gente, personas bilingües muchas de las cuales, cuando hablan en castellano conservan un marcado acento regional, sin que afortunadamente esta circunstancia sea motivo de rechazo o de chanza.

Andalucía, con frecuencia, se ha visto encorsetada en estereotipos que han pretendido ridiculizarla o minimizar su enorme capacidad cultural, de modernización y desarrollo. Si hoy somos vanguardia en investigación con células madre, en políticas sociales, en tecnología aeronáutica o en diseño lo somos con acento andaluz, al que ni podemos ni queremos renunciar, y aunque votamos mayoritariamente con acento socialista, pedimos a la derecha española respeto hacia nuestra manera de hablar y de ser, aunque sólo sea porque también hay miles de votantes del PP con acento andaluz.

María del Mar Moreno Ruiz es responsable de Política Institucional y Autonómica del PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de enero de 2009