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La Generalitat pide a Solbes que "reescriba" su propuesta

"Negociaremos hasta la extenuación", pero "ya no tenemos prisa". Lo dijo ayer el secretario general de Economía de la Generalitat, Martí Carnicer, en una rueda de prensa que sirvió para que el tripartito expresara unidad en su rechazo de la propuesta de nuevo modelo de financiación presentada por el Gobierno... y para que la simulara a la hora de contestar a Madrid.

En ese acto, representantes de los tres partidos que gobiernan en Cataluña (PSC, ERC e IC V) condicionaron su apoyo al nuevo modelo propuesto a que éste sea "reescrito" o "reformulado", porque, "en su estado actual", y, pese a "los avances", coincidieron, no puede afirmarse que se ajuste al Estatuto catalán. Echaron en falta la concreción de las cifras sobre el dinero adicional que el Estado pondrá sobre la mesa, o saber cómo se aplicarán los principios y se repartirán los cuatro nuevos fondos a crear para contentar a todos.

La Generalitat no ve suficientes "garantías" de que la aplicación del modelo vaya a corregir las "anomalías" del actual: que las comunidades más ricas, tras contribuir a la solidaridad, dejen de quedar en peor posición (por recursos per cápita) respecto de las que más se benefician de ella, aunque se acorten las distancias. Se desconoce cuánto pesarán los servicios básicos que garantizan el Estado del Bienestar, a los que se aplica la solidaridad.

ERC, satisfecha a medias

En un "documento de observaciones" enviado como réplica al ministro Pedro Solbes, la Generalitat critica además que la actualización del incremento de la población, clave para calcular las nuevas necesidades de gasto, "sólo se aplique en el reparto de los recursos adicionales" que proponga el Estado. El tripartito ve también "duplicidades" entre el nuevo Fondo de Cooperación, un guiño a las autonomías con menos recursos, y el actual Fondo de Compensación Interterritorial. Si el volumen de ese dinero extra no es cuantiosa, aduce, no servirá reconocer esa mayor población.

El tripartito se cuidó bien de no hablar de "contrapropuesta". Y su documento no mueve ficha en materia de cifras, pese a que el pasado fin de semana el presidente de ERC, Joan Puigcercós, había prometido toda una "contrapropuesta catalana", con cifras. Ayer, los republicanos recularon y se mostraron "razonablemente satisfechos". La oposición de CiU habló de "desastre" y dijo ver a la Generalitat "sin fuerzas" para negociar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de enero de 2009