Entierro con romería en Palas de Rei

El cielo de la aldea de San Cibrao, en el municipio lucense de Palas de Rei, recibió ayer la explosión de docenas de bombas de palenque, mientras que a ras de suelo resonaban pasodobles, jotas y muiñeiras. Eran los ingredientes de una romería, pero sucedían en un funeral. Se cumplía así el deseo, especificado con todo lujo de detalles en testamento, del enterrado, un palense octogenario, Evaristo Vázquez Carnero.

No tenía hijos y fueron sus sobrinos nietos quienes activaron el protocolo de actividades que el muerto había diseñado ante notario. En su despedida quería estar acompañado por una banda de música y un grupo de gaitas "vestido con atuendo típico", que debían intepretar el Himno Gallego a la llegada del féretro. También concretaba el lanzamiento de cohetes "de primera calidad". Exigió, además, transporte público y pagó 600 euros a repartir entre los cuatro sobrinos carnales que transportaron el ataúd.

Hubo chascarrillos entre los asistentes; sin embargo, los actos no le hicieron tanta gracia a José Antonio Vilariño, el sobrino nieto albacea del finado y quien tuvo que realizar "multitud" de gestiones para "cumplir" con su tío abuelo.

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