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Nochevieja sin víctimas

El fin de año acaba sin muertos en la carretera y con 210 denunciados por conducir ebrios - Cataluña alcanza el objetivo de reducir accidentes de la UE

La noche más alocada del año se ha saldado, esta vez, sin ningún muerto en las carreteras. La Nochevieja anterior, sin ir más lejos, cinco personas perdieron la vida después de tomar las uvas. El Departamento de Interior atribuye el éxito a la actitud de los conductores: el 4,5% de los que se sometieron a pruebas de alcoholemia dio positivo, el 1% menos que el año anterior. La reducción del tráfico y el temor de los conductores a toparse con la policía en cada esquina -los Mossos han optado esta Nochevieja por controles móviles en toda la red viaria- explican, también, el cambio de tendencia.

El binomio alcohol y conducción, sin embargo, está lejos de ser erradicado. La policía denunció, durante la noche y hasta las tres de la tarde de ayer, a 210 personas por circular bajo los efectos del alcohol. En 38 de los casos el positivo fue penal: conducir con más de 0,60 miligramos por litro de aire aspirado (casi el triple del máximo permitido) es un delito castigado con seis meses de cárcel. Los 700 agentes que trabajaron impusieron casi 300 denuncias por exceso de velocidad e imputaron otros 60 delitos contra la seguridad vial. Pese a todo, "fue una noche de cierta tranquilidad", sintetizó el intendente Sergi Pla, jefe de Tráfico de los Mossos.

La relativa calma de la noche en las carreteras se truncó ayer al mediodía. Un hombre de mediana edad se convirtió en la primera víctima de tráfico de 2009. Su coche se salió de la vía y volcó en la AP-7, a la altura de L'Aldea (Baix Ebre). La policía investiga si, fruto de los excesos de la fiesta, el conductor sufrió alguna indisposición que le hiciera perder el control de su coche.

El año pasado, 287 personas murieron en las carreteras, lo que supone un descenso del 13,8% respecto a 2007 y del 53,8% en relación con el año 2000. Cataluña ha alcanzado así, dos años antes de lo previsto, el objetivo marcado por la Unión Europea en materia de tráfico: reducir la mortalidad el 50% respecto a las víctimas de 2000. "Es un dato importante, pero no podemos bajar la guardia", resaltó el consejero de Interior, Joan Saura. A los 287 fallecidos se sumarán los muertos dentro de núcleos urbanos, un ámbito en el que los accidentes mortales también decaen, aunque en menor proporción. Los ayuntamientos deben proporcionar esos datos.

La drástica reducción de siniestros durante las noches del fin de semana ha sido la base del éxito. "Los jóvenes son conscientes de los riesgos al volante", dijo Saura. La movilidad laboral, en cambio, sigue con las mismas tasas.

Los vehículos de dos ruedas sufrieron en 2008 el 30% menos de accidentes, frente a los vehículos pesados, que se vieron implicados en el 23% más de siniestros. Dos tercios de los accidentes mortales son consecuencia de una infracción o una distracción del conductor. En muchos de esos casos, el alcohol es habitual compañero de viaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de enero de 2009