Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El 'gourmet misterioso' de El Bulli rompe su silencio

Pascal Henry dice que no sabía dónde estaba ni quién era

Si en estos días de fin de año los periodistas hicieran un concurso para saber cuál ha sido la noticia más rocambolesca y disparatada de 2008, la aventura del gourmet Pascal Henry podría llevarse la palma. Este suizo de 46 años se convirtió de la noche a la mañana en una celebridad mundial al desaparecer sin dejar rastro tras cenar el 12 de junio pasado en El Bulli, el restaurante del chef catalán Ferran Adrià. El ya mítico templo de la cocina molecular era una de las escalas de un tour gastronómico gracias al cual Henry pretendía comer en todos los restaurantes con tres estrellas Michelin del planeta. Ahí es nada: 68 cenas, en casi otros tantos días, y en tres continentes.

La Guardia Civil rastreó las calas cercanas a El Bulli en un intento por dar con el cuerpo del excéntrico sibarita. Las pesquisas no dieron resultados y el 7 de agosto las autoridades españolas dieron por cerrado el caso. Al día siguiente, Interpol informó de que Henry había retirado dinero de un cajero de Ginebra. ¿Dónde estuvo esos tres meses? "Es un poco nebuloso. Conduje kilómetros y kilómetros sin saber a dónde ir", explicó Henry la semana pasada en la única entrevista que ha concedido.

El dudoso privilegio de hablar por vez primera con el sibarita correspondió a la periodista Valérie Duby, del diario de Lausana Le Matin. El gourmet continúa su extraño relato diciendo: "No sabía dónde estaba ni quién era. Tampoco di señales de vida a mis familiares ni amigos". Según explicó a este diario Valérie Duby, todo parece indicar que Henry habría estado "yendo y viniendo" entre Ginebra y Francia. "Lo más gracioso", comentó Duby, "es que afirma que no tenía idea de que media Europa estaba hablando de su caso, y se enteró ahora gracias a Internet".

Una de las incógnitas del caso Henry era cómo pagaba tamaño tour un hombre que trabajaba como mensajero en moto. Se habló de invitaciones y de patrocinadores, pero, al parecer, la verdad es más simple: con sus propios ahorros. "Lleva una vida modesta. No tiene una familia que mantener, y gana cerca de 4.000 euros mensuales", dice Duby. "Mi impresión es que ha pasado estos seis meses en hoteles de mala muerte, confuso por el revuelo levantado", concluyó Duby. Según afirma el interesado, hoy está "arruinado y buscando trabajo".

Henry ya había desaparecido anteriormente, por lo que sus allegados no se sorprendieron de la nueva situación. En la entrevista confiesa "haber pensado en el suicidio". Quienes le conocen le han definido como "una persona psicológicamente frágil". Pero, sin duda, de estómago refinado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de diciembre de 2008