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Mohamed VI destituye a un alto cargo saharaui por ser español

La concesión de la nacionalidad a Lekhrif irrita a Rabat

Se puede ser consejero del rey de Marruecos, como André Azoulay, y poseer un pasaporte francés, además del marroquí; pero no se puede ser originario del Sáhara Occidental y número dos de la diplomacia marroquí y compaginar esa nacionalidad con la española.

El rey Mohamed VI destituyó el lunes por la noche a Ahmed Lekhrif, secretario de Estado de Asuntos Exteriores, el único miembro saharaui de su Gobierno. Entre las tareas que ejercía estaba la de defender los derechos de Marruecos sobre la antigua colonia española.

Nacido en Smara cuando aún era una ciudad de la colonia española, Lekhrif, de 55 años, estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y después inició una carrera política como vicealcalde de El Aaiún, la capital del Sáhara. Más tarde ejerció como senador, hasta que el año pasado fue designado viceministro.

Lekhrif y varios miembros del Gobierno fueron informados el lunes del castigo real, cuando asistían a un debate en el Parlamento, a través de una nota de la agencia de prensa oficial MAP. "El Gobierno de Su Majestad se ha enterado de que las autoridades españolas conceden la nacionalidad española a varios altos cargos marroquíes", señala la nota. "[...] Este procedimiento estaría justificado por la responsabilidad de España con las regiones del Reino" que estuvieron bajo su mandato. "Su Majestad el Rey Mohamed VI, que Dios le guarde, ha decidido poner fin a la misión de Ahmed Lekhrif", concluye.

El Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí publicó después un comunicado en el que resalta la "abnegación y competencia" de Lekhrif, pero asegura que su cargo era "incompatible con la adquisición de otra nacionalidad, en este caso la española". Varios colaboradores del rey y miembros del Gobierno poseen, sin embargo, un segundo pasaporte (por lo general, el francés).

Además de la sanción a Lekhrif, la iniciativa del monarca ilustra su irritación ante las autoridades españolas por otorgar la nacionalidad a los saharauis y no a los rifeños o a los habitantes de Ifni que también fueron colonizados por España.

"Establecer estas diferencias entre unos marroquíes y otros es una intromisión en los asuntos internos de Marruecos", asegura un diplomático marroquí. "España subraya así que no reconoce a Marruecos como la potencia soberana en el Sáhara y ni siquiera como la que lo administra".

La iniciativa real es inamistosa con España, tanta más cuanto que se produjo menos de una semana después de que se celebrase en Madrid una cumbre bilateral entre los Gobiernos español y marroquí que fue aparentemente cordial.

Numerosos saharauis de toda condición social -entre ellos cientos de funcionarios- que poseen la nacionalidad marroquí desde hace 33 años han tramitado y obtenido en esta década la española sin haber sido sancionados por Rabat. Suelen efectuar las gestiones en pequeñas ciudades como Badajoz o Jaén.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de diciembre de 2008