Columna
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El tópico

Qué desastre. Llevo largos años intentando superar esa cómoda propensión al tópico que todos padecemos, largos años esforzándome en comprender que las cosas no son blancas o negras. Pero últimamente la realidad parece empeñada en demostrar la veracidad de algunos de los estereotipos más simplones, como, por ejemplo, que los ricos son unos chorizos y que los financieros son unos malvados. De otro modo no se puede entender este inacabable rosario de escándalos: día tras día, prohombre tras prohombre y banquero tras banquero, todos van enseñando sus manitas ladronas.

Al principio, te decías: ¿hasta dónde llegará la crisis? Hoy te preguntas: ¿hasta dónde llegará la estafa? Esta horda de ricos facinerosos ha creado un vasto agujero negro que se lo traga todo, de manera que también hay que preguntarse cuántas toneladas de millones más habrá que seguir lanzando a ese pozo sin fondo. Circula estos días por Internet un cálculo hecho por un norteamericano. El tipo coge los 700.000 millones de dólares que EE UU va a dar a la banca, y los divide por los 6.700 millones de humanos; y dice que sale a "104 millones de dólares por cabeza", cosa que, como es natural, le parece terrible. La cuenta está mal hecha (en realidad son 104 dólares), pero, a pesar del fallo garrafal, esta tontuna está siendo un éxito en la Red, porque roza la oscura inquietud que todos sentimos, el malestar de ver tirar tanto dinero. Los ingleses darán 630.000 millones de euros a los bancos, los alemanes 500.000 millones... Y así muchos más. Vayan sumando y repartiendo por cada uno de los humanos del planeta, incluidos los niños africanos de vientre hinchado que morirán de hambre este mes o esos bengalíes que, para sobrevivir, dependen de un microcrédito de 50 dólares. Y esa colosal suma de dinero se la damos... ¿para qué, a quién?

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