La consejera no ve motivos para presentar su dimisión

Acompañada por toda la cúpula del Departamento de Cultura, la consejera Miren Azakarate recalcó en los pasillos de la Cámara tras el debate que no ve ninguna razón para tener que dimitir. Reiteró sus palabras del martes pasado, pese a que entonces nadie había pronunciado la palabra "dimisión" en sede parlamentaria. Ni el lehendakari, ni el resto del Gobierno, pese al voto de ayer de EA, ni el resto de su entorno le empujan a dejar su puesto, sostuvo. Todos ellos, indicó, "me hacen pensar que no tengo motivos para presentar la dimisión".

La consejera no aclaró cómo sin dimitir puede el Gobierno cumplir con el mandato de la Cámara de renovar "de inmediato" el Consejo de Administración de la Sociedad Tenedora del Guggenheim, del que el representante del Ejecutivo es presidente nato. Dijo ignorar lo que hará, de su lado, la Diputación de Vizcaya, y señaló que es al Gobierno como tal y no a ella a quien corresponde nombrar a su representante.

Azkarate pasó ayer seis duras horas, pero lo hizo con la satisfacción de saberse respaldada por Ibarretxe, que mostró su apoyo de manera gráfica: la tuvo sentada a su derecha todo el pleno, en el lugar que protocolariamente corresponde a la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, y le prodigó comentarios y muestras de afecto y desaprobación a lo que oía en la tribuna.

Todo el Gobierno asistió a la sesión, aunque algunos consejeros abandonaron en la segunda parte. También lo hizo, como muestra de amistad personal, la esposa del lehendakari, Begoña Arregi, quien sieguió el pleno en la tribuna de invitados. No acudieron, sin embargo, otras autoridades directamente concernidas por el debate, como el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, o el alcalde de Getaria, el también peneuvista Andoni Aristi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 22 de diciembre de 2008.

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