Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Touriño celebra "el máximo estándar de seguridad" de la Autovía del Barbanza

Las obras complementarias continúan para atender las reclamaciones vecinales

A las 20.00 horas de ayer, circulaban los primeros coches por la nueva autovía del Barbanza, la AG-11, la más larga de la red autonómica de autovías, con 40 kilómetros de longitud. Quedaban atrás 26 meses de obras, que se completarán en el futuro con los denominados trabajos complementarios, obras menores que tienen por finalidad resolver los inconvenientes derivados de la ejecución de la nueva infraestructura. En protesta por esos inconvenientes, no asistieron a la inauguración los alcaldes de Boiro (BNG), Ribeira y Pobra do Caramiñal (PP). Sí lo hicieron otros del Partido Popular, como los de Lousame y Porto do Son.

La antigua vía rápida del Barbanza, tristemente famosa por su elevada siniestralidad, queda sustituida por la AG-11, ejecutada con un presupuesto de 127 millones de euros y en la que la seguridad se ha puesto por encima de otras consideraciones. Así lo afirmaron el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y la conselleira de Política Territorial, María José Caride, a la que el titular del Gobierno gallego atribuyó la decisión personal de primar la seguridad. "Lo que nos importa es la vida", sentenció Touriño, parafraseando el eslogan de Política Territorial, Onde vivimos, importa. Las obras "llevan una rúbrica, la del más alto estándar de seguridad posible", agregó.

Con el objetivo de incrementar la seguridad en la AG-1.1, una carretera que se ha cobrado 56 vidas en 14 años, el 40% del trazado es totalmente nuevo, lo que ha permitido eliminar buena parte de las curvas que presentaba la VG-1.1. Entre ellas, las de Vilas, en Rianxo, el mayor punto negro de la vieja carretera y el lugar elegido de forma simbólica por la Xunta para cortar la cinta inaugural. Entre los asistentes a la inauguración se encontraba la presidenta en Galicia de Stop Accidentes, Jeanne Picard, cuyo hijo falleció en la vía del Barbanza

Los pasos elevados sobre la autovía carecen de pilares asentados en la mediana, lo que evitará impactos en caso de accidente. El vial cuenta con 20 kilómetros lineales de protección de motoristas y con un centro de control, desde el que se vigilará 24 horas al día que reúna las condiciones óptimas de funcionalidad. La autovía dispone de 12 enlaces, 28 pasos superiores, 49 inferiores y 11 viaductos.

Pese a todo, las protestas del PP continuaron. Su portavoz en el Parlamento, Manuel Ruiz Rivas, denunció que la autovía se inaugurase sin que las obras finalizaran en su totalidad, y exigió a la Xunta que corrija las "numerosas carencias" que denuncia en esta nueva infraestructura. Rivas aseguró que las medidas de seguridad no son las mismas en toda la autovía y calificó la inauguración de ayer de "acto propagandístico".

Las exigencias de seguridad son el argumento por el que la consellería descartó la propuesta de adjudicación que había dejado encima de la mesa una consultora contratada por la Xunta de Manuel Fraga, una decisión que el PP ha llevado al juzgado. El departamento de Caride adjudicó la construcción y explotación a Itínere, de Sacyr, en detrimento de San José, una decisión que el PP vincula con las negociaciones con Sacyr para eliminar los peajes de Rande y A Barcala de la AP-9.

La del Barbanza, que se financiará mediante el sistema de peaje en la sombra -el pago por parte de la Xunta de un canon a la concesionaria por cada vehículo que la utilice- será la única autopista gallega que Itínere ha dejado fuera del paquete traspasado al grupo norteamericano Citi. La filial de infraestructuras de Sacyr tiene el 80% del capital de la autovía, en la que es socia de Caixa Galicia, que posee el 20% restante.

En su intervención en el acto inaugural, Caride recogió el guante que lanzó el alcalde de Rianxo, Pedro Piñeiro, cuando reclamó que las obras complementarias sean a partir de ahora "la prioridad". "Las acometeremos, incluso algunas que no están relacionadas directamente con la autovía", le garantizó la conselleira, quien consideró que con la nueva infraestructura, la vía rápida "pasa a ser un mal recuerdo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de diciembre de 2008