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Estafa en Wall Street

Un negocio paralelo y sin cómplices

Las autoridades estadounidenses toman el control de las operaciones de Madoff para evitar pérdidas mayores, aunque advierten de la dificultad de la liquidación

"Es virtualmente imposible violar las reglas. Y eso la gente no lo entiende". Esta afirmación la hizo el año pasado Bernard Madoff en una discusión distendida sobre Wall Street. Se refería al régimen de supervisión en EE UU. Pero ese "virtual" no era casual. Madoff logró engañar durante años hasta al más sofisticado de los inversores, creando una estructura "paralela" a su negocio de corretaje, que utilizó de pantalla para sortear la más mínima sospecha.

La Securities Investor Protection Corporation (SIPC), la agencia estadounidense que da cobertura a las firmas de corretaje, decidió ayer tomar el control de las operaciones de Madoff para evitar pérdidas mayores. La SIPC advirtió, sin embargo, de la dificultad de esta liquidación.

Ningún banco de Estados Unidos se ha declarado por ahora afectado

Hay muchas preguntas en el aire sobre cómo este veterano del parqué pudo llevar adelante la trama, mientras el volumen del dinero que se había puesto en sus manos sigue sumando enteros. De momento se habla de 24.000 millones de dólares (unos 18.000 millones de euros) en el aire, la mitad de las pérdidas de las que habló el propio Madoff a sus hijos. Bancos europeos y asiáticos están afectados. En EE UU hay múltiples inversores particulares, fundaciones y fondos, pero ningún banco se ha declarado por ahora víctima del fraude.

La autoridad reguladora (SEC) examina desde el jueves toda la información, para recomponer las piezas de este puzzle y empezar a dar sentido a esta enorme trama. Los primeros detalles de la investigación refuerzan la teoría inicial de que el gestor operaba desde una oficina sin registrar.

La SEC debe determinar dos cosas en esta fase. Si los clientes, sobre todo hedge funds, conocían de la existencia de esta oficina paralela. Y segundo, determinar si Madoff operaba solo en la trama. Ni su mujer, Ruth, ni sus hijos, Andrew y Marck, ni su hermano, Peter, aparecen de momento como acusados o relacionados con alguna transacción sospechosa.

Los investigadores también tratan de determinar el montante del dinero perdido. Y para ello deben revisar documento a documento, porque Madoff no disponía de un registro electrónico con las operaciones de esa unidad. Parte del montante del que se habla podrían ser supuestas ganancias latentes con las que contaban sus clientes en virtud de la información falsa que les daba en mano Madoff.

También se cree que Madoff hizo las operaciones de este fondo a través de contrapartes en Europa. La SEC tiene a una docena de agentes buceando en los datos, para determinar cuándo empezó a funcionar la trama y cómo operaba, e interrogando a los empleados de la firma financiera matriz para tratar de descifrar el misterio que rodea este escándalo.

Se piensa también que Bernard Madoff realizaba las transacciones durante la tarde, tras el cierre de los mercados, porque de esta manera pasaba inadvertido entre sus empleados y tenía más margen para mover los fondos. Muchos profesionales están aún en estado de choque ante lo sucedido, y esperan que la SEC arroje luz pronto sobre el asunto porque temen que acabe dañando seriamente a la industria.

Aclarado el funcionamiento de la trama y sabiendo hasta dónde llegaban sus tentáculos, la siguiente fase será la de recuperar el dinero. Se teme que el escándalo provoque una fuga de clientes y acabe haciendo caer el corazón del negocio, el lícito. Y esto haría más difícil aún encontrar activos, para restituirlos a los afectados.

La SIPC asegura hasta medio millón en activos por cliente, pero no de las inversiones. La otra vía que se baraja es que sean los clientes que obtuvieron ganancias con las operaciones de Madoff, a costa de las inversiones nuevas que entraban en la trama, los que devuelvan el dinero para compensar las pérdidas. Es una fórmula que se utilizó en fraudes similares destapados en EE UU, pero muy compleja de llevar a la práctica.

El caso de referencia es el del fondo especulativo Bayou Group. Pero las pérdidas de esa trama fueron de 400 millones y en el caso de Madoff los inversores afectados son de una naturaleza muy diversa. Y es precisamente la compleja estructura lo que según los expertos hace muy complicado que sus clientes vean algo de dinero de vuelta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de diciembre de 2008