Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Adiós al Vicente Calderón

El Atlético dejará de ser el equipo del río de Madrid

El club se muda al estadio de la Peineta en septiembre de 2012

Ha sido un embarazo de 16 meses. Una odisea de despachos, redacción de argumentos jurídicos e infinidad de flecos que quedaban para sellar un pacto que cada mes el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, anunciaba como "inminente". Y al fin, desde que el 30 de julio de 2007 se firmara el protocolo de intenciones entre el Ayuntamiento, Mahou y el Atlético de Madrid para la recalificación de los terrenos de la cervecera y el club colchonero, se ha sellado el acuerdo. Fue ayer, como adelantó el martes EL PAÍS. Y el estadio Vicente Calderón ya tiene su sentencia de muerte: será en septiembre de 2012. A partir de entonces, la historia de los rojiblancos se empezará a escribir las tardes de los domingos en la Peineta, su nuevo estadio. Un viaje del sur al este de la ciudad.

Si el Ayuntamiento consigue los Juegos, el Atlético debe entregar su campo

En el solar se construirá un parque con un lago

El resumen del acuerdo es que el Atlético cambia un estadio por otro. El Ayuntamiento se ahorra pagar la conversión de la Peineta en estadio olímpico con la vista puesta en el 2016 y también el coste del soterramiento de la M-30 a su paso por el ya tocado de muerte Vicente Calderón. Mahou, por su parte, consigue la recalificación de los terrenos de su fábrica sobre los que pesaba el veto del mismísimo Gallardón cuando era presidente de la Comunidad. Todos contentos. Y eso, en parte, gracias a la entrada en la operación de FCC el pasado 2 de julio en sustitución de la quebrada Martinsa-Fadesa.

Según el convenio, el Atlético de Madrid, a cambio de la recalificación de su suelo, tendrá que pagar la construcción del nuevo estadio olímpico (195 millones de euros), una parte del soterramiento de la M-30 (40 millones) y el suelo donde está la Peineta (41 millones). En total, 276 millones de euros, la cantidad exacta por la que está valorado el suelo de su actual campo.

Y eso significa que FCC, al quedarse con los aprovechamientos urbanísticos correspondientes al suelo del Atlético, pagará al club en obra y no en dinero. Conclusión, lo comido por lo servido. El club no ve ni un duro, pero consigue un estadio nuevo, más moderno y con un aforo de 73.000 butacas (20.000 más que las que tiene hoy).

Lo que ayer se hizo fue formalizar una venta que, en realidad, no se producirá hasta 2016. Por varios motivos. Si Madrid consigue organizar los Juegos Olímpicos, el Ayuntamiento se asegura la propiedad del estadio hasta entonces, pero durante los Juegos tendría que pagar al club 30 millones por utilizar el campo. Además, hasta que no se redacte la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y se apruebe el cambio de uso del estadio, el Atlético, como entidad privada, no puede ser el dueño de una dotación pública.

Y este último apartado remite al origen del estadio. El Ayuntamiento expropió en los años ochenta los terrenos de San Blas donde iba a construir el campo. Pero lo hizo con fines públicos y deportivos. Si ahora pasa a manos privadas, los antiguos propietarios podrían pedir un derecho de reversión. Sin embargo, esa posibilidad legal expira en 2014, según fuentes municipales. Conservando la propiedad hasta 2016, el Ayuntamiento eludiría el embrollo legal que supondría entrar en un pleito de reversión. Así que, de nuevo, todo cuadra.

Las obras del nuevo estadio, que comenzarán en julio de 2009 y cuyo diseño realizarán los arquitectos del proyecto original de la Peineta, terminarán en septiembre de 2012. En esa fecha será cuando el club pueda mudarse y las piquetas destruyan el Vicente Calderón. Entonces se comenzará a soterrar la M-30 y se podrá terminar el proyecto Madrid Río. Precisamente, en la parcela del estadio se colocará un gran parque con un lago que se llamará Atlético de Madrid. Muy emotivo.

Si la capital consiguiera organizar los Juegos de 2016, el Atlético de Madrid tendría que entregar la Peineta al Ayuntamiento el 1 de junio de 2015 habiendo ya realizado las obras de instalación de una pista de atletismo. Lo recuperaría tras los Paraolímpicos, que se realizan en septiembre. Y eso, teniendo que desmontar de nuevo la pista de atletismo, sería en noviembre de 2016. Los colchoneros tendrían que buscarse un hogar con capacidad para 45.000 personas durante casi una temporada y media. Ellos dicen que, quizá, podrían acomodar el mini estadio de su futura ciudad deportiva de Alcorcón (con aforo para 15.000 espectadores) para jugar ese tiempo ahí. La realidad es que hoy, sólo el innombrable Bernabéu tiene capacidad para la hinchada del club del Manzanares.

"Yo me voy al Manzanares, al estadio Vicente Calderón, donde acuden a millares, los que gustan del fútbol de emoción". Esa emoción y las vertiginosas contradicciones del club del sur de la capital a la que alude su himno permanecerán, seguro. El río y el nombre del antiguo estadio sonarán ya para siempre como las estrofas de una historia superada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de diciembre de 2008