No salen las cuentas del Calderón

La venta del estadio junto al Manzanares no da para remodelar La Peineta

¿De dónde va a sacar el Atlético de Madrid 200 millones de euros para transformar La Peineta en su nuevo campo? La pregunta queda en el aire tras el protocolo firmado en julio de 2007 y el convenio suscrito el pasado viernes entre el Ayuntamiento de Madrid y el club rojiblanco. Si se mantienen los parámetros edificables en la Operación Mahou-Calderón, fijados el 31 de julio de 2007, ese coste no se cubre con la venta del Calderón.

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Descontados los 17.536 metros cuadrados edificables que se quedaría el Ayuntamiento por la cesión del 10% de los aprovechamientos lucrativos, quedan 157.828 metros a repartir entre el Grupo Mahou-San Miguel y el Atlético; dos tercios para la cervecera (105.219 metros) y el tercio restante (52.610) para la sociedad División Inmobiliaria del Atlético de Madrid, propietaria de los terrenos desde 2004.

Si a esa edificabilidad se le descuenta el 15% ya vendido, el resultado no llega a 45.000 metros cuadrados edificables en manos del Atlético, y por cuya venta no se obtendrían, a precios de mercado, más de 130 millones de euros, valorando la repercusión de cada metro en 3.000 euros.

La venta del Vicente Calderón se puso en marcha hace más de cuatro años tras el fallecimiento de Jesús Gil y Gil. No por iniciativa del Atlético de Madrid, sino a instancias de las inmobiliarias que están detrás de RTM Desarrollos Urbanísticos y Sociales. Una sociedad participada por Andria, Martinsa-Fadesa y Doble A Promociones, dirigidas por el financiero Marc Rich, Fernando Martín y el empresario y ex periodista Ladislao Azcona, respectivamente. Del tercio correspondiente a Martinsa, su presidente, Fernando Martín, cedió un 5% a la inmobiliaria Nozar. Según consta en el Registro Mercantil de Madrid, Martinsa-Fadesa mantiene el porcentaje pese al proceso concursal.

Viviendas sobre la cervecera

RTM fue constituida en abril de 2004, dos meses antes de que el Atlético de Madrid traspasara el estadio (valorado en 226,18 millones de euros) a División Inmobiliaria del Club Atlético de Madrid. El nexo entre las promotoras y el club, el secretario de la promotora Andria y del Atlético, el abogado Pablo Jiménez de Parga. A la postre, también secretario de RTM.

La razón de que los accionistas mayoritarios del club, la familia Gil y Enrique Cerezo, constituyeran esa sociedad mes y medio después de fallecer Jesús Gil y Gil no era otra que la de obtener ingresos a cuenta de la futura venta del estadio. Así se hizo. Fueron 33,9 millones de euros al otorgar un 10% de División Inmobiliaria a RTM por el mismo porcentaje de los futuros derechos urbanísticos y una opción de compra por los restantes, y un 5% más a Caja Madrid por un derecho preferencial sobre la financiación de la edificación del ámbito.

Tras los problemas concursales de Martinsa-Fadesa, el Atlético de Madrid ha contactado con la constructora FCC para que construya el nuevo estadio, derribe el Calderón y sufrague el coste que le corresponde por soterrar la M-30. Desde la constructora confirman estos contactos y confían en llegar próximamente a un acuerdo con el Atlético. De concretarse, habrá que ver en qué condiciones y qué pasa con el dinero adelantado por RTM y Caja Madrid.

Detrás de la Operación Mahou-Vicente Calderón se barajan cifras astronómicas. La venta de las aproximadamente 2.000 viviendas podría reportar a sus promotores unos ingresos brutos aproximados de 800 millones de euros que, descontados los gastos por la compra de los terrenos a Mahou, el Atlético y, quizá también, el Ayuntamiento, más los financieros y los derivados de la ejecución de las obras, dejaría el beneficio en torno a los 100 millones de euros.

De mantenerse las líneas básicas fijadas en el protocolo, las viviendas se construirán, exclusivamente, sobre parte de los 61.251 metros que ocupa la fábrica de cervezas, quedando el terreno del estadio como zona verde pública sobre el tramo soterrado de la M-30. Junto a la parcela residencial de 35.496 metros, entre los paseos de Pontones e Imperial, el suelo de la cervecera albergará un parque de 9.280 metros y los restantes 12.932 servirán para ampliar el colegio público Tomás Bretón.

Con el estadio demolido (nunca antes de que el nuevo Estadio Olímpico esté construido, en principio, en agosto de 2012), el suelo vacante se aprovechará para unir el río con la parte antigua de la ciudad a través de un parque cuya cota descenderá suavemente hasta el cauce fluvial, que inundará una zona para la creación de un lago artificial.

El club rojiblanco, el Ayuntamiento de Madrid y la empresa Mahou han suscrito un acuerdo para que el Estadio Vicente Calderón se transforme en un parque público y el Atlético de Madrid juegue en La Peineta a partir de 2010. El estadio será transformado para dar cabida a 73.000 espectadoresELPAIS.com

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