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Crisis inmobiliaria

Wall Street baja un 7,7%, la segunda mayor caída del año, por el temor a la recesión

Un aluvión de malos datos se llevó ayer gran parte de las ganancias que habían acumulado las Bolsas la semana anterior, un desplome que también se dejó sentir en el precio del crudo. En Estados Unidos, los datos sobre el comienzo de la recesión económica y el tono, de nuevo pesimista, del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, precipitaron las ventas. El índice Dow Jones cayó un 7,7% al cierre de la sesión, el segundo mayor descenso del año, mientras el Nasdaq perdió casi un 9%.

La Oficina Nacional de Investigación Económica, una prestigiosa asociación privada, confirmó que EE UU ha entrado ya en recesión en el último trimestre de este año. El temor a un deterioro económico prolongado alentó las ventas de un mercado cerrado desde el jueves por las fiestas de día de Acción de Gracias. Una tendencia agudizada por el discurso de Bernanke, que describió una economía "bajo tensión".

Los mercados europeos volvieron también a los números rojos. Las mismas Bolsas que la semana pasada encabezaron las ganancias pasaron a liderar las pérdidas con igual facilidad. Así el Dax alemán, el Cac francés o el FTSE británico, que habían subido más de un 13%, perdieron un 5,88%, un 5,59% y un 5,19%, respectivamente.

Entre tanto, el índice selectivo español, el Ibex 35, que se sumó al rebote de la semana pasada con mayor timidez que otros índices continentales (11,74%), se dejó ayer un 4,49%. Sobre él repercutió el peso de los grandes. Los cinco blue chips -Telefónica, Santander, BBVA, Iberdrola y Repsol- fueron los que tuvieron un mayor protagonismo en los números rojos.

En el resto de Europa, los valores más castigados fueron los financieros. ING, Deutsche Bank, Fortis, Intesa San Paolo o Aegon aparecen entre los más castigados. Si bien, fue ArcelorMittal el que más sufrió la falta de confianza de los inversores en el futuro de la economía.

La depresión de los mercados de valores fue tal que ni siquiera la caída del petróleo animó las compras. El crudo, llevado por el sentimiento de que la situación económica puede empeorar, se abarató considerablemente tanto en el mercado europeo como en el estadounidense. En ambos, el barril se llegó a pagar a menos de 50 dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 2008