Columna
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Europa, parque temático

"Creemos que en el año 2025, Europa habrá hecho escasos progresos a la hora de lograr ser un actor cohesionado, integrado e influyente, capaz de emplear de forma autónoma un amplio rango de instrumentos políticos, económicos y militares en apoyo de sus intereses y valores". Ésta es la visión del futuro de Europa plasmada en el informe del Consejo Nacional de Inteligencia estadounidense, hecho público recientemente. A la CIA se le pudo pasar por alto el colapso de la Unión Soviética, no anduvo muy fina en tiempos de la invasión de Kuwait y tampoco es que hilara muy fino en la reciente guerra entre Rusia y Georgia. Eso sí, el declive europeo no les va a pillar desprevenidos. Una de dos: o la CIA ha tenido un fogonazo de clarividencia o los europeos disimulamos muy mal. Juzguen ustedes.

Según una encuesta en nueve países, muy pocos creen que Europa vaya a ser un actor global en 2020
No es un secreto que China también percibe la debilidad que emana de la división europea

Pero no es sólo la CIA quien piensa así, sino también el resto del mundo. Recientemente, la Fundación Bertelsmann hizo una encuesta a 8.999 ciudadanos de nueve países: Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, Francia, India, Japón, Reino Unido y Rusia. En una de las preguntas, los encuestados tenían que responder qué países creían que iban a ser potencias mundiales en el año 2020. La respuesta fue para sonrojarse: sólo el 9% de los indios, el 10% de los brasileños, el 13% de los rusos, el 20% de los japoneses, el 25% de los estadounidenses o el 29% de los chinos creían que Europa iba a ser un actor global en 2020. Raro acuerdo respecto a Europa, pero también, lógicamente, respecto a China en sentido inverso, ya que todo el mundo descontaba que China sí sería una potencia en 2020.

No es un secreto que China también ha percibido la debilidad que emana de la división europea y que, como vienen haciendo los rusos desde algún tiempo, está comenzando a cogerle el gusto a esto de observar a los europeos pelearse entre ellos por ver quién da más a cambio de menos. Esta semana pasada, China tomó la decisión de cancelar la cumbre UE-China, de importancia estratégica para Europa en un momento de aguda crisis económica. Pekín ha alegado que la reunión de Nicolas Sarkozy con el Dalai Lama es una ofensa mayúscula a su soberanía. Sin embargo, la decisión china no sólo es sorprendente, sino absurda.

En primer lugar, Sarkozy estaba invitado a una reunión en Varsovia con premios Nobel de la Paz, lo que obviamente incluye al Dalai Lama que, por cierto, es el líder mundial mejor valorado. En segundo lugar, ningún país europeo apoya otra cosa que un diálogo entre el Dalai Lama y las autoridades chinas que lleve a la concesión de un régimen de autonomía para Tíbet, todo ello en un marco de renuncia expresa a la violencia (en realidad, ni siquiera el Dalai Lama reclama ya la independencia de Tíbet). Peor aún, la decisión china se ha producido justo unos días después de que el Gobierno británico anunciara públicamente el cambio de su posición histórica sobre Tíbet, reconociendo la pertenencia de este territorio a China. Un cambio de 180 grados, a cambio de nada, gratis total. Una vez más, Pekín pone de manifiesto que le encanta enseñar los dientes a quien puede, no a quien quiere, porque Bush también recibe al Dalai Lama y, sin embargo, China no adopta represalia alguna contra Washington.

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Según las estimaciones de la consultora Goldman Sachs, la economía china alcanzará a la alemana en 2010 y a la japonesa en 2015 (de hecho, ya ha alcanzado a la italiana, francesa y británica). La cosa cambia cuando consideramos a Europa en su conjunto, ya que entonces China no estaría en condiciones de igualar económicamente a la UE, ni a Estados Unidos, hasta el año 2035. No hay que ser muy perspicaz para ver que EE UU tiene todavía por delante más de 25 años para intentar influir sobre China mientras que Europa carece de margen en tanto no actúe unida.

2020-2025 es el horizonte analítico que se ha planteado el Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE que lidera Felipe González. El Grupo tendrá que presentar sus conclusiones durante la presidencia española de la UE, en el primer semestre del año 2010. Lo primero que debería plantearse el Grupo y a su vez trasladar a la opinión pública europea es una pregunta muy simple: ¿quiere usted que Europa sea relevante en el mundo de 2020? ¿O se conforma con ser un parque temático de la diversidad cultural y el gasto social para el resto del mundo?

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