Reordenación del sector energético

Rusia alertó de supuestos nexos entre mafia y Lukoil

Moscú informó a España de una operación de blanqueo

La mayor sospecha sobre las presuntas vinculaciones entre la petrolera rusa Lukoil y las mafias asentadas en la antigua URSS procedió de las autoridades antiblanqueo rusas. Y tal sospecha la recibió por escrito el Banco de España en 2005. En concreto, el 31 de mayo de 2005, la FIU, organismo antiblanqueo de Rusia, requirió información al Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac), adscrito al Banco de España, sobre una serie de ciudadanos y empresas de dicho país. Las autoridades rusas sospechaban que estos sujetos eran líderes mafiosos que estaban intentando blanquear el dinero de sus operaciones criminales en España a través de una red empresarial, basada en el sector inmobiliario.

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Igualmente, el informe revelaba que tales grupos mafiosos rusos intentaban controlar las industrias del ocio (casinos, hoteles, restaurantes, etcétera) y del petróleo para blanquear su fortuna de origen criminal. Por tanto, las autoridades antiblanqueo rusas ya sumaban dos elementos que perfilaban un fenómeno tan novedoso como explosivo: mafia y crudo. Pero lejos de ser una acusación genérica, el informe identificaba a los mafiosos y a las empresas bajo sospecha.

En primer lugar, Zakhar Kalashov. Entonces era un perfecto desconocido. La Fiscalía Anticorrupción, en cambio, estaba tras su pista desde hacía largos meses. De hecho, el aviso de Moscú sobre este personaje, que tardaría un año más en ser capturado, llegaba pocos días antes de que se desencadenara la primera oleada de detenciones de la Operación Avispa contra los integrantes de esta poderosa mafia asentados en España, cuyo jefe era Kalashov.

La FIU, también, pidió información sobre otros dos presuntos mafiosos rusos: Aslan Usoyan y Gennady Bogomolov. Pero, a la luz de los objetivos de Lukoil en España, la parte más sensible de ese informe era la identificación de las empresas vinculadas al petróleo que supuestamente utilizaban los mafiosos para blanquear su dinero: Lukoil Market, Lukoil Market Consulting y Lukoil Market Trade. Se trataría de tres supuestas filiales de Lukoil o empresas creadas al amparo de su marca.

Tales firmas, aparentemente, no figuran inscritas en la página web de Lukoil, si bien empresas con nombres coincidentes figuran en un domicilio en Moscú: en concreto, en la calle de Varsahovske shosse. El informe del FIU era tan telegráfico como contundente. La investigación del Sepblac, sin embargo, ocupó medio centenar de folios sobre los personajes vinculados a la mafia rusa y sus operaciones. Oficialmente, no hubo ningún resultado en torno a la actividad de las supuestas filiales de Lukoil. Al menos, el juez de la Audiencia Nacional que lleva el caso, Fernando Andreu, nunca recibió ningún dato sobre tales firmas petroleras. La investigación judicial sí cosechó indicios colaterales.

En primer lugar, un informe de la policía judicial suiza, acreditaba que Kalashov "poseería una parte significativa de una de las sociedades más grandes de petróleo, Lukoil".

En segundo lugar, su lugarteniente Tariel Oniani, huido a escape de la primera oleada de detenciones de la Operación Avispa, dejó también un rastro de su relación con Lukoil: unos extractos bancarios que acreditarían que poseía dos millones de dólares en acciones de Lukoil.

Asimismo, cuando Lukoil litiga en España con una firma que había inscrito la marca de dicha petrolera, ¿quién acude para resolver el conflicto? Tariel Oniani. Aparte de si Sarmet on Plus tenía permiso de Lukoil para utilizar su nombre, lo chocante es que tan poderosa petrolera use o consienta la mediación como hombre bueno de un personaje al que persigue media Europa. Y esto abona las sospechas que comparten distintos servicios de información. El problema se agudiza ante la opacidad financiera de Lukoil. El diputado popular Álvaro Nadal lo sintetiza: "Si Lukoil cotizara en España, la CNMV nunca consentiría tal opacidad sobre sus accionistas".

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