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Reportaje:

Una 'sex shop' que destila feminismo

Dos educadoras sociales abren en Valencia una tienda erótica solo para la mujer

Rakel y Elena, dos educadoras sociales de 32 y 29 años, han ocupado la casa de Conchita, un personaje inventado a quien, dicen, "le gusta experimentar y descubrirse día a día", por eso da nombre a su pequeña y ambiciosa empresa: La alegre Conchita, la primera tienda erótica para mujeres en el corazón de Benimaclet. Ellas, dos amigas interesadas en la sexualidad, autoras de materiales didácticos sobre liderazgo o violencia de género, feministas y defensoras de la diversidad sexual, consumidoras de juguetitos sexuales -así los llaman- y material erótico, se percataron de que no existían tiendas como la suya.

En establecimientos similares la atención no es personalizada, explican. En algunas tiendas de productos sexuales "es un hombre el que te atiende. Y eso cuesta", apunta Rakel. Por eso han creado un espacio exclusivo para la mujer. Sí, pueden entrar hombres, pero no hay nada para ellos. Sí para compartir. Pero la protagonista de este pequeño y coqueto local es la mujer. Rakel y Elena quieren que las mujeres conozcan bien su cuerpo "como parte del proceso de crecimiento personal". Están dispuestas a asesorarlas, a ellas y a sus parejas -pues "los procesos de excitación de hombres y mujeres siguen pautas diferentes"-, a enseñarles cómo utilizar los productos que venden, o a ayudarlas a trabajar el romanticismo. ¿Qué venden? De todo. Cremas, plumas, pezoneras o polvos eróticos para jugar con los olores, las texturas o los sabores; vibradores de todos los tamaños y colores; porno para chicas, es decir, con argumento, libros de autoestima o novelas eróticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 2008