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Aislado por no estar bautizado

Una pareja saca a su hijo de un colegio concertado porque se sentía marginado por motivos religiosos

Una pareja ha sacado a su hijo de nueve años de un colegio concertado de Antequera (Málaga) porque el niño, que cursa 4º de primaria, se sentía marginado por no estar bautizado. Todo comenzó hace un año, cuando la tutora preguntó en clase de religión quién estaba bautizado. "Nuestro hijo levantó la mano y dijo que él no lo estaba. A partir de entonces los niños le decían en el recreo frases como 'no juegues con él que no es cristiano', y lo dejaron de lado", relatan los padres en un escrito remitido a la delegación de Educación de la Junta en el que denuncian un supuesto caso de acoso escolar. "Nos llegó a pedir por favor que lo bautizáramos para ser como los demás, porque creían que así lo tratarían mejor", añaden los padres.

El colegio niega el acoso y dice que el niño busca protagonismo

La Junta ha abierto una investigación sobre los supuestos hechos que recoge el escrito. "Un inspector estudiará el entorno del menor", señaló ayer un portavoz de Educación. La dirección del colegio Nuestra Señora del Carmen niega el acoso y dice que se trata de un niño "con afán de protagonismo" y que "interrumpe mucho la marcha de las clases". "Creo que no habría motivos para sacarle del colegio si sus padres se pusieran en el sitio que les corresponde", aseguró ayer el director, Tomás Leal.

El menor comenzó a asistir la semana pasada a un colegio público. "Se ha adaptado muy bien, está más contento", asegura Carmen Bueno, la madre.

Irene Parra, ex tutora del niño, reconoce que preguntó a sus alumnos si estaban bautizados como parte de una actividad lúdica de la asignatura de religión. "Hubo cuatro niños, de una clase de 20, que levantaron la mano y ninguno de los demás se ha sentido diferente por esta situación", explica. Después de esta actividad, la profesora notó que el niño se quejaba porque una compañera "le marginaba" por no estar bautizado. "Me extrañó, porque esa niña tampoco lo está, pero aún así, les expliqué a todos en otra clase que el bautismo es una opción personal, como escoger una profesión cuando eres adulto", añade. La profesora asegura que ella y el director también hablaron con el niño fuera de la clase para convencerle de que no pasaba nada por no estar bautizado. "La madre en vez de quitarle esta idea la ha potenciado más, dándole protagonismo", se queja Parra. "Lo han tomado como algo personal", añade.

Los padres aseguran que hubo un cambio en el menor, algo que en el centro niegan. "Pasó a estar más triste, decía que no quería estar en el cole, porque no jugaban con él, le echaban la culpa de cosas", explican los progenitores. Hablaron con la tutora y enviaron un escrito a la dirección, pero la situación se puso cada vez más tensa. Cuando el niño terminó tercero de primaria se plantearon llevarlo a otro centro, pero no lo hicieron.

Con el nuevo curso, la situación no cambió. Los padres acusan a la tutora de tratarles de forma "seca" y de avergonzar a su hijo delante de la clase. "La profesora le acusa de meterse con su método de enseñanza, porque el niño le pide que le regañe en su mesa o a solas, porque ya está cansado de que le digan que quiere ser el centro de atención (...) Esto es una guerra continua con la profesora y una lucha diaria para que nuestro hijo no se venga abajo", aseguran.

La maestra, de 29 años, niega que el niño sea problemático. "Mi clase es muy buena, con él incluido, y no tienen maldad para acosar de esa forma", afirma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de noviembre de 2008