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Editorial:

Gestionar los residuos

Se debería centralizar el almacenamiento como parte de la seguridad nuclear en España

El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha recordado la necesidad de completar el sistema de gestión de residuos radiactivos en nuestro país con una instalación para el almacenamiento de los de alta actividad. Los de media y baja actividad, generados por el sector nuclear pero también en multitud de instalaciones radiactivas industriales o sanitarias, ya reciben un adecuado tratamiento en el almacenamiento de El Cabril, que cumple de forma satisfactoria todos los requisitos exigidos por las organizaciones internacionales.

Allí, estos residuos van perdiendo su actividad en perfectas condiciones de supervisión y control. El problema radica en los de alta actividad, esencialmente el combustible usado en las plantas nucleares. Estos residuos tienen una vida media de miles o decenas de miles de años, por lo que deben custodiarse con garantías de máxima seguridad hasta que se desarrollen las tecnologías de transmutación que podrían convertirlos en materiales inocuos casi en su totalidad, o se depositen en un almacenamiento geológico profundo en condiciones de estanqueidad.

El Parlamento español aprobó por unanimidad una moción instando al Gobierno a construir un almacenamiento temporal centralizado (ATC) en el que depositar los residuos que, procedentes del combustible usado en Vandellòs I reprocesado en Francia, volverán a nuestro país en 2010, así como los que se encuentran actualmente en las piscinas de las plantas en operación, algunas de ellas próximas a saturarse.

Los residuos generados por el sector nuclear existen y no van a desaparecer solos. La cuestión es, por tanto, cómo gestionarlos, y todo parece indicar que un almacenamiento centralizado reúne mejores condiciones de seguridad que la dispersión actual; de ahí la iniciativa parlamentaria y el proceso abierto desde entonces por el Gobierno para seleccionar una ubicación adecuada. Conviene que ese proceso culmine, de acuerdo con los planes del Gobierno, el año próximo a fin de que pueda iniciarse la construcción del ATC y mejore así la seguridad nuclear en España.

Y conviene igualmente no olvidar que la resolución definitiva para este tipo de residuos depende de los avances en los programas internacionales de investigación que se proponen encontrar técnicas para su neutralización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de noviembre de 2008