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"El que me atacó tiene que pagarlo"

El profesor Jesús Neira empieza a conocer los primeros detalles de la agresión que sufrió

Jesús Neira debe de ser uno de los pocos españoles que desconocen lo que le ha pasado a Jesús Neira en los últimos tres meses.

El profesor de Teoría del Estado de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid, ingresó en coma en el antiguo hospital Puerta de Hierro tres días después de ser golpeado en la cabeza por un hombre que pegaba a su pareja. Neira la defendió y el agresor se valió de toda su fuerza para reprender ese gesto de civismo.

Durante todo ese tiempo en la UCI del hospital, Neira vivió ajeno al impacto de su acción. Su vida fue cambiando día tras día hasta convertirse en un héroe para la sociedad, anónimo para él mismo. Y ahora ha despertado.

¿Cómo debe despertarse de un coma un héroe que no sabe que lo es? Con cuidado. Los médicos que le atienden en el nuevo hospital Puerta de Hierro Majadahonda han aconsejado a su mujer, Isabel Cepeda, y al resto de familiares que le hablen de cosas agradables y que intenten evitar cualquier sobresalto. "Este tipo de pacientes suele despertar en una gran confusión, con momentos de amnesia e incapacidad para comunicarse. Y eso les puede poner muy nerviosos, por lo que siempre es mejor ser cautos", señala Pedro Galdos, Jefe de Servicio de Medicina Intensiva del hospital Puerta de Hierro Majadahonda.

"Está confuso y sufre porque es consciente de su estado", dice su mujer

Siguiendo esos consejos, Isabel le ha hablado de las muestras de apoyo recibidas durante estos meses. Pese a todo, los médicos han tenido que contarle lo ocurrido aquel 2 de agosto cuando el toxicómano Antonio Puerta le golpeó por la espalda en la cabeza. También le han dicho que su agresor estaba en la cárcel. Su respuesta a esas noticias, según relata su mujer, ha sido: "El que me hizo esto tiene que pagarlo caro".

Las primeras frases pronunciadas por Jesús Neira tras su salida del coma han hecho imaginar a un hombre recostado en la cama, departiendo con los familiares y las autoridades que se han acercado estos días a verle. Ha piropeado a las enfermeras, ha tenido gestos de cariño con sus familiares y ha dado las gracias a todo el mundo por el apoyo recibido. No es del todo así. Su mujer teme que esa imagen esté algo distorsionada por el hecho de que esté hablando con tanta fluidez. "Pero su estado sigue siendo grave", explica Isabel Cepeda, "Se muestra confuso y sufre mucho porque es consciente de que no puede hacer nada sin la ayuda de alguien. Básicamente, se ve mal".

El despertar es lento y supone recuperar puntos de la Escala del Coma de Glasgow, un baremo de puntuación que permite valorar la respuesta verbal, la apertura de los ojos y la respuesta motora. Neira ha ido respondiendo favorablemente a todos esos estímulos, pero su aspecto es todavía el de un enfermo que ha pasado tres meses sin moverse. Está débil y su cuerpo, como el de otros muchos pacientes postrados en cama durante meses, ha recurrido a una especie de autocanibalismo que encuentra en la masa muscular una fuente de energía.

Pero las mejoras son progresivas y cada poco hay buenas noticias. La última, el pasado jueves por la noche, fue la retirada la traqueotomía que se le había hecho. "La suturación de la traqueotomía es un gran avance, aunque aún queda mucho trabajo por hacer", comenta Cepeda.

Ése largo camino durará como mínimo seis meses, el período que todos los expertos consideran indispensable para establecer el grado de las secuelas y saber si éstas serán permanentes o no. Elizabeth Zavala, jefa de sección de la Unidad de Cuidados Intensivos Quirúrgicos del hospital Clínic de Barcelona, explica que en este tipo de pacientes no basta sólo con la recuperación del habla o de la movilidad: "Luego hay que establecer las secuelas cognitivas, es decir, los posibles cambios de humor, emocionales, problemas de memoria, etcétera...".

Para eso aún queda tiempo. Cuando Neira sea consciente de todo lo que ha ocurrido se dará cuenta de que su vida ha cambiado. Ya sabe que su recuperación ha sido "sorprendente", según dijo poco después de despertar. Le quedan por saber muchas más cosas, todas aquellas que jamás imaginó que fueran a pasar cuando defendió a la mujer que estaba siendo maltratada. Ahora es un héroe, ("él nunca se verá como un héroe", dice su mujer), la Comunidad de Madrid le ha concedido la Medalla de Oro al Mérito Ciudadano, su gesto se ha convertido en la mejor campaña contra la violencia machista y ha elevado el listón de la implicación ciudadana con este problema. Ahora Jesús Neira es, además, un personaje público.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de noviembre de 2008