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Reportaje:Economía global

Rusia ve las orejas al lobo

La caída de los precios del petróleo amenaza con ralentizar el crecimiento

La crisis financiera ha demostrado que Rusia forma parte de la economía global y su Gobierno, como los occidentales, ha tenido que apoyar a los bancos y tranquilizar a los ciudadanos sobre sus libretas de ahorro. Pero los principales males de la economía rusa proceden de factores internos y de no haber aprovechado la bonanza de los hidrocarburos para una reforma estructural.

Las turbulencias internacionales se han limitado a acelerar la crisis que se hubiera producido de todas formas en 2010 o 2011, según Yevgueni Gontmájer, del Instituto de la Modernización, un think tank creado bajo el patronazgo del presidente Dmitri Medvédev.

Entre los factores específicos de la crisis rusa figura, según Gontmájer, el alto grado de monopolio, que convierte a la inflación en el resultado de un acuerdo entre los principales productores y no del mercado. Además, está la corrupción, el deterioro del clima para la pequeña y mediana empresa y la dependencia en aumento de las exportaciones de crudo y metales. El sector de los hidrocarburos, en posición privilegiada, ha obtenido reducciones de impuestos y batalla por una nueva baja de los aranceles exportadores, ya rebajados en septiembre.

El alto grado de monopolio y la corrupción agravan la situación

Con distintas medidas, se calcula que el Gobierno ruso ha facilitado o se dispone a facilitar entre 3,5 billones y 5 billones de rublos (100.000 millones de euros), destinados en parte a asegurar la liquidez bancaria y a pagar deudas de empresas y entidades privadas y estatales. Rusia ha echado mano de sus reservas de oro y divisas, que el 24 de octubre eran de 484.700 millones de dólares, un 19% menos que a mediados de agosto.

El Gobierno no ha permitido ninguna quiebra bancaria y entidades estatales y paraestatales han tenido que salvar a importantes bancos, como el fondo Kit Finance, Glóbex, Sovinbank y Zviazbank. El techo de los depósitos garantizados al 100% para las personas físicas ha sido elevado desde 200.000 a 700.000 rublos.

Los expertos pronostican la crisis inmobiliaria, que no ha llegado aún, pese a un cierto estancamiento en el mercado, que las autoridades sostienen con programas de viviendas públicas. La falta de liquidez se ha reflejado en el frágil sistema de hipotecas, paralizado como instrumento al servicio de la incipiente clase media después de que los intereses de los préstamos inmobiliarios se situaran entre el 27 % y el 30%.

Algunos sectores reducen plantillas, como la metalurgia, la industria automovilística, las finanzas, las inmobiliarias y los servicios, pero los afectados por el paro se cuentan por miles y esta reducida cifra se explica porque muchas empresas prefieren mantener al personal con sueldos o jornadas reducidas.

La afilada espada energética que los dirigentes rusos han blandido frente a Occidente aparece hoy algo roma en vista de que ni Europa va a proporcionar las ganancias previstas ni China los precios deseados. Gazprom, el monopolio de gas, prevé reducción de ingresos en 2009 por sus ventas en Europa, según el jefe de su departamento financiero Andréi Kruglov, quien dijo que esta disminución se compensará con el aumento de precios en el mercado interior, algo que, al igual que el incremento de otras tarifas, puede crear problemas sociales.

Por otra parte, Pekín ha mejorado su posición negociadora con Rusia y la Compañía Nacional de Petróleos de China (CNPC) ha firmado esta semana un memorando con la estatal rusa Transneft para construir el oleoducto que irá desde Siberia Oriental a la frontera con China. Los acuerdos de precios y créditos para el proyecto no se han firmado aún.

La empresas comienzan a revisar sus programas de inversión. Lukoil, la segunda petrolera del país después de Rosneft, ha anunciado un recorte del 20% de las inversiones previstas para 2009. La Bolsa está poco desarrollada aún, pero los gigantes del mercado se han desinflado en pocos meses. Gazprom, que llegó a valer 300.000 millones de dólares, se había encogido a 87.590 millones a fines de octubre, con una pérdida del 70% desde enero. Rosneft y Lukoil perdieron, respectivamente, más del 57% de su valor.

El Gobierno no quiere devaluar el rublo y espera un crecimiento del 7% este año, aunque economistas independientes lo dudan. El Ministerio de Desarrollo Económico ha revisado el pronóstico anual de inflación del 11,8% al 13%. La crisis no afecta al presupuesto estatal de 2009, calculado con superávit si el precio medio del crudo es de 95 dólares por barril y equilibrado a partir de los 70 dólares por barril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de noviembre de 2008