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Sôseki, un clásico japonés, gana el Premio Llibreter

¿No le suena Natsume Sôseki (1867-1916) ni su libro Botchan? Pues si le cae un billete de 1.000 yenes, el rostro que verá es el suyo, y como buen fan de Haruki Murakami debería saber que el autor de Tokio blues ha dicho: "Es uno de mis autores de cabecera y forjador de la nueva literatura japonesa". Ese título, el más popular del autor, lectura obligatoria en ese país, obtuvo ayer el IX Premio Llibreter de Narrativa, que concenden los libreros catalanes. O, lo que parece ser lo mismo, la posibilidad de vender de 2.000 a 15.000 ejemplares más por ese marchamo.

Las aventuras de Botchan, cínico tokiota enviado como maestro a una escuela rural, conforman la trama de una obra que en España ha publicado en castellano Impedimenta (ya ha vendido 4.500 ejemplares "sólo por el boca-oreja", dice el editor, Enrique Redel) y en catalán Proa, que recupera su edición de 1999.

El efecto Sôseki contará con dos títulos más: el más reconocido, pero de su vertiente más melancólica, Kokoro (que RBA rescatará de Gredos y que en catalán hará Proa por Sant Jordi) y Sanshiro, de nuevo de la saga de sus mordaces antihéroes, lanzado por Redel.

Sepultado por Sôseki, también se concedió el Premio Llibreter al libro ilustrado, que recayó en Fill de rojo (Tantágora), de Joan Portell e Ignasi Blanch, inspirado en historias reales de niños durante la Guerra Civil. Para evitar que esas distinciones se queden en la sombra, la presidenta del Gremio de Libreros de Barcelona y Cataluña, Imma Bellafont, avanzó posibles cambios para la próxima edición, como conceder por separado los dos galardones, hacer una promoción específica para los finalistas e "intentar buscar una fórmula para que los autores catalanes no queden siempre relegados ante la obra extranjera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de octubre de 2008