Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La tercera riada en Melilla en un mes aísla la ciudad y tira la valla fronteriza

La lluvia desborda tres cauces, inunda el aeropuerto y destruye carreteras

Las lluvias torrenciales que cayeron ayer sobre Melilla inundaron la ciudad por tercera vez en menos de un mes, tiraron más de 30 metros de la valla fronteriza con Marruecos y mantuvieron la ciudad autónoma aislada por tierra, mar y aire durante prácticamente todo el día. Los más de 110 litros por metro cuadrado que cayeron entre las once de la mañana y la una desbordaron los tres cauces fluviales de la ciudad, dieron al traste con el sistema de alcantarillas y obligaron a movilizar al Ejército para restablecer la normalidad.

Las autoridades de la ciudad se plantean solicitar al Gobierno ayudas extraordinarias. El presidente de la ciudad, Juan José Imbroda, resumía los acontecimientos con esta frase: "En mi vida he visto nada igual". Y aunque la normalidad se fue recuperando por la tarde, las previsiones apuntaban a que por la noche seguía el riesgo de tormentas.

El temporal en el Estrecho cortó el enlace marítimo con la Península

El agua anegó un local y los vecinos se colgaron de las vigas para no ahogarse

Aunque es la tercera tromba de agua en menos de un mes, la de ayer fue la peor de todas. Durante la mañana se desbordaron a la vez el arroyo Mezquita, el arroyo Farhana y el río de Oro, aunque los muros de contención resistieron la fuerza de las aguas, el barro y los materiales arrastrados. Tres puentes tuvieron que ser cortados y el fuerte caudal produjo el desprendimiento de una parte de la carretera de circunvalación, ya que el agua rebosó el puente, arrancó a su paso más de 30 metros de valla del perímetro fronterizo con Marruecos, así como la sirga tridimensional para frenar la llegada de sin papeles, y dañó seriamente otros 50 metros. La Guardia civil rerforzó la vigilancia para evitar que, aprovechando el desconcierto y el derrumbe, se produjeran avalanchas de inmigrantes para entrar en Melilla.

El paseo marítimo desapareció literalmente por la confluencia de las fuertes olas y los ríos desbordados. Las comunicaciones aéreas con la Península fueron suspendidas por la escasísima visibilidad, mientras que algunas de las carreteras que enlazan con Marruecos quedaron intransitables. Previamente, las conexiones por mar ya estaban cortadas debido al fuerte temporal que azotaba el Estrecho, con fuerte oleaje y vientos superiores a los 60 kilómetros por hora.

La ciudad autónoma estuvo durante horas aislada por tierra, mar y aire. Ya por la tarde noche, el tráfico aéreo pudo restablecerse al tiempo que varios ferry navegaban ya hacia la ciudad.

La situación llegó a complicarse de tal forma que la Comandancia General de Melilla movilizó al cuerpo de ingenieros para colaborar en las tareas de recuperación de la normalidad. Los militares se emplearon a fondo en los aledaños del paso fronterizo de Beni Anzar y en el aeropuerto, cuya terminal quedó anegada. El Ejército permanecía ayer movilizado por si fuera necesaria una nueva intervención de socorro, y también se ha ofrecido el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Los bomberos se vieron desbordados por decenas de llamadas de ciudadanos y efectuaron 135 salidas, fundamentalmente para colaborar en el achique de agua de casas y garajes. Dos familias fueron realojadas en un albergue municipal, y dos personas fueron rescatadas al quedarse bloqueadas por la lluvia. Una de ellas era invidente. También la Guardia Civil tuvo que realizar tareas de rescate en la sede del club de la Asociación de Vecinos de El Pueblo, en la ciudadela de Melilla La Vieja, al quedarse atrapados los ocupantes en su local social porque el agua bloqueó la puerta de salida además de anegar el interior. Cuando el equipo del instituto armado reventó la puerta para entrar, quienes estaban en el interior se encontraban colgados de las vigas para evitar morir ahogados.

Como consecuencia de los daños originados, el Gobierno de Melilla se plantea, según ha anunciado Juan José Imbroda, solicitar al Ejecutivo central ayudas extraordinarias para la zona, una decisión que tomará una vez que se hayan evaluado los destrozos causados por el temporal.

Peor ha sido el resultado en el lado marroquí, donde las inundaciones se han repetido en la última semana. Imbroda mostró su solidaridad por las víctimas (once en Driuch y cuatro en Uchda) y ha ofrecido "toda la ayuda que necesiten para paliar los destrozos y las pérdidas que han sufrido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de octubre de 2008