Tribuna:LA TRANSFERENCIA DE I+DTribuna
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Soberbia o generosidad

Tras leer el artículo publicado en este periódico el pasado 5 de octubre por Emilio Alfaro respecto a la transferencia de I+D al País Vasco, he decidido trasladar mi reflexión, porque creo, como él, que debe producirse un debate vivo sobre el tema en el que tomen parte no sólo los políticos o los científicos, sino todos los agentes que de una manera u otra participan del mismo. ¿O debemos olvidarnos del empresariado vasco, que participa en los patronatos de casi todos los centros tecnológicos y aporta importantes sumas de dinero para que estos efectúen su labor?

Pero no voy a animar a que se opine acerca de los dos elementos que se exponen en el artículo: sobre si es "más rentable" para Euskadi "una estructura científica autárquica y soberbiamente aislada o si le conviene, por el contrario, participar en el sistema de ciencia estatal e integrarse a través de él en los programas de investigación europeos y globales". O sea, que el que defiende que después de 30 años se aplique el Estatuto de Autonomía, que señala en el artículo 10.16 que es competencia exclusiva del País Vasco la "investigación científica y técnica en coordinación con el Estado", es un defensor de crear "una estructura científicamente autárquica y soberbiamente aislada". ¡Qué dirán los redactores de aquella ley orgánica y quienes aprobaron lo que hoy resulta ser un aislamiento soberbio de Euskadi! En cambio, si no apoyas la transferencia, eres defensor de la cooperación, el europeísmo, la generosidad.

A Euskadi no le queda otra que reivindicar la competencia tal y como está redactada

Desde la experiencia de la transferencia de I+D en la investigación agraria (transferida en 1980) y la pesquera (en 1981), no me queda otra que negar la mayor. La agraria se transfirió con pocos medios materiales y personales (centro de Arkaute con cinco investigadores) y la pesquera sin ningún recurso en el País Vasco. La gestión del Gobierno vasco ha desembocado en los actuales centros tecnológicos Neiker y Azti, que además forman parte de la corporación tecnológica Tecnalia. Estos centros albergan conjuntamente más de 200 científicos, la mayor tasa de doctores de todo el entramado vasco de centros tecnológicos, y tienen una credibilidad en los sectores a los que se dirigen sus investigaciones fuera de toda duda.

Y ello sin renunciar a cooperar con otros centros de investigación y administraciones, sin mirar de dónde son ni a quién sirven. Poco se sabría hoy de patata o de anchoa en Euskadi si no fuese porque Neiker y Azti han trabajado con ahínco en estos temas, de interés fundamental para Euskadi. Pero lo que hemos aprendido, lo hemos enseñado a otros. Así, Neiker alberga el centro de referencia español en investigación forestal, y Azti realiza campañas con el I.E.O para estudiar conjuntamente la anchoa. Y eso, con la competencia transferida.

Y si se trata de calcular el coeficiente a aportar, se calcula. Porque, mientras tanto, el que aporta al sistema de I+D es el Gobierno vasco, que siempre ha creído que un país sólo se puede hacer desde la potenciación de sus capacidades tecnológicas y científicas. Pero ha tenido que detraer fondos de otras partidas, ya que no dispone de ningún fondo del Estado para ello. Y no hablamos de calderilla. Hablamos de muchos millones de euros.

El sistema de I+D vasco acude con gran éxito a programas estatales y europeos para obtener fondos en competencia con una gran cantidad de centros tecnológicos. En la última convocatoria del programa CENIT del Ministerio de Ciencia y Tecnología sólo los centros de Tecnalia han captado el 29% de los fondos destinados a todo el Estado, y esto sin tener la competencia y construyendo los centros con recursos propios.

En el artículo también se señala lo bien que lo han hecho los catalanes. Pero, ¿cuántos centros sólo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) hay en Cataluña? Más de 25. ¿Cuántos en Euskadi? Cero patatero. Con esos mimbres, cada uno debe hacer el cesto que mejor retenga, y a Euskadi no le queda otra que reivindicar la competencia tal y como está redactada. Es tan sencillo como pedir el cumplimiento de una ley.

Ha llegado el momento de abordar la transferencia, con serenidad, pero sin poner las pegas habituales de, en negociación presupuestaria, "no es buen momento", "no hay que precipitarse". ¡Pero si llevamos 30 años esperándola! En cualquier caso se debe abordar el problema desde la aplicación de la máxima científica que señala que debe repasarse el camino, mirar lo que otros han mirado y ver lo que otros no vieron.

Luis Javier Telleria es presidente de Azti-Tecnalia y Neiker-Tecnalia y fue director del gabinete del consejero de Agricultura del Gobierno vasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de octubre de 2008.