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El centro de arte contemporáneo de Girona nace sin edificio

El Bòlit arranca con una exposición en dos salas municipales

Con un "no hay fechas, ya llegaremos", la alcaldesa de Girona, Anna Pagans (PSC), confirmó ayer que el proyecto de construcción del edificio en el que se abrirá el Centro de Arte Contemporáneo de la ciudad va para largo. El edificio tendrá unos 3.000 metros cuadrados y se alzará junto a la nueva biblioteca central de Girona, con la que compartirá un solar que ocupaban los cuarteles en pleno ensanche de la ciudad.

Aun así, sin sede ni proyecto arquitectónico, el nuevo equipamiento cultural ya ha echado a andar y ha sido presentado en sociedad. Se llama El Bòlit, en homenaje a un juego infantil catalán, muy popular hasta mediados del siglo XX, basado en hacer volar trozos de madera cilíndrica lanzados al aire. "Es una metáfora para un centro dinámico, en constante movimiento e impulsado por la gente", explicó la directora, Rosa Pera, que insistió en la importancia de tener un "discurso" antes que un espacio propio. "Apostaremos por las artes visuales, el cine, el diseño, las ciencias, las humanidades y la arquitectura, no sólo por la pintura y el dibujo", apuntó. El secretario general de Cultura del Gobierno de la Generalitat, Lluís Noguera, calificó El Bòlit de "primo hermano" de El Canal, el centro de artes escénicas de Salt, y lo vinculó con los centros de arte previstos en Vic, Tarragona, Badalona y Granollers, con una clara voluntad "descentralizadora".

El Bòlit arranca con una exposición que se desplegará en dos salas municipales, la Sala de la Rambla y la Capella de Sant Nicolau, y en la que participan tres artistas: Santiago Cirugeda, Jordi Mitjà y Michelle Teran. Se trata de En construcción. Receptes des de la carencia, la ubiquïtat i l'excés, un título que hace referencia al proceso real del centro, a la construcción de un discurso y un guiño al estado de obras en que se encuentra inmersa la ciudad de Girona con la llegada del AVE. Santiago Cirugeda propone una reflexión sobre la vivienda, los espacios infrautilizados y la gestión del suelo. También es el encargado de El niu, una instalación efímera situada en un tejado de la Rambla que ha provocado controversia. La canadiense Michelle Teran habla de ubicuidad al descubrir historias ocultas, en lugares con cámaras de vigilancia, a medio camino entre el espacio público y el privado. Por último, Jordi Mitjà proporciona la fórmula desde el exceso a través de un documental hecho a base de fragmentos registrados por artistas amateurs en los años setenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de octubre de 2008